
La izquierda española con su "dejar hacer, dejar pasar" suicida, ha dejado que la ultraderecha fuera ganando terreno y ya podria ser tarde. Los ultras cuentan con financiación, sicarios mediáticos, bots masivos en redes, partidos en instituciones y referentes "callejeros" con altavoz para pasar ya a la etapa final: de lo digital a "lo tumultuario".






