
Alguien podría pensar que mantenerse en silencio sería peor pero, lo cierto, es que en el balance final de lo ocurrido antes, durante y después del secuestro de Nicolás Maduro y el bombardeo en Caracas, no ha servido para frenar nada. China y Rusia han podido hacer más, como con Gaza, pero su fuerza se les ha ido por la boca. La UE es un esperpento, un actor internacionalmente desnudo y en descomposición. Brasil pudo hacer más, pero en verdad siempre navega en una ambigüedad que ya harta. Naciones Unidas es un cadáver político y el derecho internacional papel mojado. ¿Qué recurso queda en verdad para frenar al imperialismo militarista y ultraderechista?.












