
MAREA DE INDIGNACIÓN EN TELDE POR LA CONTAMINACIÓN DE SU COSTA Y LA VERGONZOSA INACCIÓN POLÍTICA
Semanario LA RAÍZ
Las costas de Telde ya no huelen a mar: huelen a abandono. A descomposición. A un desastre ecológico que mantiene más de tres semanas clausuradas amplias zonas del litoral mientras el agua se tiñe de residuos grasientos procedentes —según denuncian vecinos y colectivos ecologistas— de las jaulas de acuicultura instaladas frente a la costa.
El Ayuntamiento coloca carteles de “zona no apta para el baño” como si simplemente hiciera falta precaución, cuando en realidad lo que hay es una emergencia ambiental en toda regla. Y no es solo Telde: desde Telde hasta Mogán, la situación es ya de “bandera negra”. Una franja entera del litoral que debería ser espacio natural, turístico y comunitario se ha convertido en símbolo de negligencia y contaminación.
Hay tramos donde el olor a putrefacción es tan intenso que ni caminar es ya algo placentero. A las afectaciones ambientales se suma ahora el impacto emocional de ver cómo un espacio público —identitario, cotidiano, necesario— se degrada sin respuesta institucional.
Un desastre documentado… e ignorado
Las imágenes aéreas captadas el 10 de noviembre no dejan lugar a dudas: el vertido continúa. Las manchas son visibles desde el cielo, extendiéndose como una herida abierta en un mar que ha dejado de ser azul para volverse opaco, aceitoso, enfermo. Otra fotografía del 5 de noviembre muestra residuos flotantes acercándose a la costa empujados por el viento.
Las asociaciones vecinales insisten en que este problema no es puntual ni accidental, sino el resultado de un modelo industrial permisivo, opaco y políticamente protegido, mientras la ciudadanía soporta las consecuencias.
Exigen acción inmediata… pero también responsabilidades.Las demandas no son improvisadas: barreras anticontaminación, skimmers, retirada urgente de residuos, revisión de licencias, paralización de nuevas concesiones. Todo ello entra dentro de las competencias institucionales, todo ello podría estar activado, y sin embargo nada se ha hecho.
La ciudadanía tiene claro el diagnóstico:
el problema no es la falta de medios, sino la falta de voluntad.
Y por primera vez una propuesta que durante años se consideraba “radical” empieza a colocarse en el centro del debate: la retirada definitiva de las jaulas marinas.
Ya no es protesta: es organización
La manifestación convocada para el domingo 16 de noviembre —desde el muelle de Melenara hasta Salinetas— será solo el principio.
Los colectivos estudian emprender medidas más contindentes como denuncias en Fiscalía, demandas administrativas, presión institucional sostenida, acciones directas pacíficas y contactos para elevar el caso a organismos ambientales internacionales.
El clima social es inequívoco: si las instituciones no actúan, actuará la población.
El mar no puede defenderse solo. La gente sí. El comunicado firmado por asociaciones vecinales, ecologistas y residentes resume el sentimiento colectivo: el litoral es patrimonio público, no un vertedero privatizado para beneficio industrial.
Y cuando se agota la paciencia, comienza la resistencia.
Este domingo no será una simple protesta: puede ser el inicio de un movimiento social profundo para recuperar el mar.
LA MANIFESTACIÓN
📢 Convocatoria ciudadana
🗓 Domingo 16 de noviembre — 11:00h
📍 Muelle de Melenara → Salinetas
✊ "JAULAS MARINAS NO — LITORAL LIMPIO"


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