
La presencia, protagonismo y exaltación de armas de fuego por los militares en los actos religiosos que en todo tiempo se celebran en Canarias debería estar cuestionada y eliminada desde hace mucho. Sin embargo la lamentable realidad es otra. Paradas militares y exhibición de armas como parte protagónica de lo que simplemente deberían ser reuniones públicas de corte religioso o cultural, son un anacronismo de difícil digestión y muy cuestionable legalidad. ¿Para cuando sentido común también en esto?






