
Hace unos años, como consecuencia de una de esas ocurrencias que nacen de la falta de formación política o peor, del atrevido travestismo que tanto daño le ha hecho a la política en general y al nacionalismo canario en particular, CC decidió colocar una octava estrella a la bandera nacional. Le echaron la culpa a los jóvenes de la organización y el argumento usado fue incorporar en ella a La Graciosa. La intención real era despechar toda la historia acumulada por la que desde hace 61 años es la bandera de los canarios.







