
En un gesto que políticamente es irrelevante y simbólicamente dice mucho del talante gris del presidente autonómico, la visita de Clavijo al Rey español deja un largo listado de "efectos secundarios" de nuestra condición colonial. Mientras los nacionalismos consecuentes colocan sus fichas de cara al debate territorial con el gobierno del Estado, el regionalismo llorón y pedigüeño de CC anda haciendo el ridículo.






