
Gáldar se le ha hecho chico. Quiere más. Más poder, más dinero, más influencia. Crítica a Román por su narcisismo, pero es más de lo mismo, sólo que con menos talla intelectual y menos clase. Román podrá estar acabado, pero, con Teodoro, lo política de verdad no gana más, salvo que hablemos de mediocridad.






