
'CHOQUE DE TRENES" Y "PELEA DE PERROS" ENTRE LAS PATRONALES HOTELERAS Y LOS "DEPREDADORES" DEL ALQUILER VACACIONAL
Semanario LA RAÍZ
Quienes hoy llaman a poner un límite al caos al que se ha llegado en Canarias como consecuencia del "modelo turístico", son si cabe la parte más consciente de una sociedad que, en su conjunto, aún vive ajena a una gran parte de la real dimensión del problema. Hay gente sin casa, gente que la tiene pero se la quieren convertir en turística, gente acosada para que abandone sus barrios de siempre porque vienen "nómadas" con dinero y piratas con voracidad inmobiliaria. Hay patronales de toda la vida, pero también patronales nuevas que sólo coinciden en que no se ponga límite al número de turistas y ansían "nuevos récords históricos", pero a la vez, han descubierto que "uno se está intentando comer una "dosis de rapiña" que quiere para sí. Hay población, que ya vivía aquí pero está siendo expulsada de sus casas, por un "apartheid" que premia a los recién llegados con salarios mayores y gentes que llegan aquí a trabajar en el sector que no puede alquilarse ni 28m2, porque los salarios que pagan las patronales son "los más bajos del Estado español y seguro que de la UE".
A todas éstas, los mismos que llevan décadas repitiendo el mantra de que "vivimos del turismo", han dejado que el "el turismo viva a sus anchas" y la criatura se ha "empoderado" de tal manera y a tal nivel,que ahora no hay quien "lo meta en vereda" si no se está dispuesto a medidas de amplio calado y firme determinación política.
"Cautiva y desarmada" una clase política empeñada en ser servil para así "mantenerse en el machito", andan como locos intentando apagar fuegos por doquier y taponar agujeros para que su "Titanic" no se hunda. Y así las cosas, a un Presidente patético y mediocre le oímos pedir "tranquilidad", "sentido común", pedir "no disgustar a los mercados", mientras la sociedad que le pide respuestas ha tenido que acudir hasta avisar de que "llegará a ponerse en huelga de hambre" si no es escuchada. Qué decir de su gobierno de incapaces, que a la falta de vivienda responde con decretos infantiles y alejados de toda viabilidad y a la sin razón de la invasión de la vivienda vacacional con un "plan a 5 años" o anunciar cambios que nada cambian.
Estos "lodos" no vienen sólo de la "complicidad" de CC y PP con "los piratas" patronales de todo signo y el nido de buitres con quienes andan conchabados. Esto viene de atrás,de muy atrás y aunque "personajes" que se "llaman" progresistas andan ahora "jugabdo a lo Poncio Pilatos", ellos han participado por acción, omisión e involución en el colapso en el que estamos.
Ahora ya no valen sólo con moratorias, tasas turísticas compensatorias al daño. Ya no vale sólo con parar de construir más camas o gestionar de otra manera el y al sector. El daño es tan grande, las conductas tan "criminales", las corruptelas tan evidentes, la "autoría" del dislate tan descarada, que lo exigible es una verdadera enmienda a la totalidad. No se puede tener a lobos cuidando gallinas, ni perdonar a quien ya no merece confianza alguna.
Canarias tiene un límite, pero es cada uno de nosotros ha rebasado el suyo hasta llegar al hartazgo. No se puede esperar de "peones" de este desastre puedan reivindicarse como "arquitectos" de algo radicalmente distinto. No se puede poner a un "depredador" consumado a ser "custodio" y "simiente" de un modelo nuevo,una Canarias nueva.
De esta orgía de destrucción salvaje salieron los fondos para pagar campañas electorales dopadas, intervenidas y por tanto antidemocráticas. Quienes detentan o han detentado el poder político que ha permitido llegar hasta aquí, recibieron dinero, apoyo, favores y "salvoconductos" de los inductores intelectuales y ejecutivos de esta rapiña generalizada. Todo el mundo sabe en Canarias que las multimillonarias campañas que engordan a los partidos sólo pueden salir de "los que algo quieren a cambio" y "tienen dinero suficiente" para comprarles.
Estamos asistiendo a un "choque de trenes" entre piratas de todo signo, a una "pelea de perros" sin collar ni bozal. Todos contra todos, pero también contra un movimiento popular que en estos momentos es su "común coco".
Si el movimiento popular consigue mantener sus filas prietas, empoderarse, priorizar su denominador común, articularse y organizarse como nunca antes, ganar el relato y a la sociedad, el envite sería de tal calibre que el "desbordamiento" estaría asegurado y una ventana de oportunidad se abriría en este paísito nuestro.
Es ahora. Toca descarrilar los trenes, callar a los perros, echar a los lobos, GANAR EL FUTURO.


Una Canarias para los canarios… también cuando enfermamos





