
EL COLADERO DE "LAS AGUAS" QUE RODEAN CANARIAS: CIENTOS DE BARCOS APAGAN SU GEOLOCALIZACIÓN
Semanario LA RAÍZ
El caso llega en pleno auge de las llamadas “flotas en la sombra”: informes internacionales cifran en más de un centenar los grandes buques no pesqueros —petroleros, mercantes e incluso barcos militares de distintas banderas— que han navegado en los últimos meses con su señal apagada o manipulada.
132.420 horas fuera del radar
La ONG medioambiental Oceana ha denunciado ante la Dirección General de la Marina Mercante a 50 embarcaciones pesqueras españolas por “desactivar sus sistemas de identificación automática (SIA) de forma intencionada”. Según la organización, esta práctica está prohibida para los buques pesqueros europeos, salvo en casos excepcionales de seguridad, como la piratería.
El caso no es menor en cifras: a partir de los datos de Global Fishing Watch, Oceana ha analizado 464 pesqueros españoles y concluye que, solo entre enero y diciembre de 2024, 50 de ellos acumularon 132.420 horas sin señal. En algunos casos, un mismo barco habría pasado más de 2.000 horas —83 días seguidos— sin transmitir su posición.
La ONG recuerda que los pesqueros de más de 15 metros de eslora bajo pabellón español o de la UE están obligados a mantener el SIA encendido de forma continua, salvo circunstancias excepcionales debidamente justificadas. Desde 2024, además, los capitanes deben notificar por adelantado cualquier apagado a las autoridades competentes.
Un agujero negro de control en el Atlántico que salpica a Canarias
El mapa que acompaña el análisis de Oceana sitúa las zonas con más apagones en el Atlántico nororiental, especialmente alrededor de España, Portugal y Francia, con casos adicionales frente a la costa de África occidental y en el Atlántico central. Es exactamente la franja marítima por la que discurren muchas de las rutas que conectan la Península, Europa y África pasando cerca del archipiélago canario.
En las aguas de la Península Ibérica se detectan “acumulaciones significativas” de desconexiones, que, según Oceana, suponen un riesgo para la seguridad marítima, la transparencia y la capacidad de detectar posibles actividades ilegales.
Si un pesquero que hace ruta hacia caladeros africanos o que faena en áreas próximas a Canarias navega invisible para el resto, los problemas se multiplican:
Aumenta el riesgo de colisiones en corredores por donde pasan ferris, mercantes y buques de pasaje.
Se oscurece la huella real de la pesca en zonas ya tensionadas por la sobreexplotación.Se dificulta seguir la pista a posibles prácticas irregulares o a incursiones en aguas sensibles, como reservas marinas o espacios protegidos.
No es un debate teórico. ClientEarth y la propia Oceana ya llevaron a España a los tribunales por, a su juicio, no investigar ni sancionar suficientes casos de barcos sospechosos de pesca ilegal en África occidental, muchos de ellos vinculados a largos apagones de AIS cerca de países como Senegal o Guinea-Bisáu.
No solo pesqueros: petroleros, mercantes y hasta barcos militares
El caso de los 50 pesqueros españoles llega en un contexto en el que el AIS —el GPS obligatorio de los mares— se apaga con demasiada alegría también fuera del sector pesquero.
Informes recientes sobre las llamadas “shadow fleets” describen una red opaca de grandes buques, sobre todo petroleros, que operan con banderas de conveniencia, identidades dudosas y trayectorias en gran parte invisibles para el sistema público de seguimiento. Un análisis publicado este año señala más de un centenar de estos “buques en la sombra” en apenas nueve meses, muchos de ellos realizando apagones o manipulaciones del AIS mientras transportan petróleo de países sancionados.
Los datos de plataformas de inteligencia marítima refuerzan el cuadro: solo en el tercer trimestre de 2025 se registraron más de 526.000 pérdidas de señal AIS en todo tipo de buques; un pequeño porcentaje se vincula directamente a la evasión de sanciones, pero el volumen bruto da una idea de la escala del fenómeno.
Entre los barcos que juegan con la visibilidad no están solo los petroleros o portacontenedores. Las propias directrices de la Organización Marítima Internacional reconocen que ciertos buques militares y gubernamentales pueden operar sin AIS o manipular sus señales por razones de seguridad, y se han documentado ejercicios navales en los que fragatas y otros buques de guerra generaban falsos rastros o “spoofing” masivo de posiciones.
El resultado es un mensaje envenenado para el resto del tráfico marítimo: si los grandes —incluidos algunos barcos de guerra— pueden desaparecer del mapa cuando les conviene, ¿por qué no va a hacerlo un pesquero que busca esquivar controles o entrar en una zona prohibida?
Una norma que se cumple “a la carta”
Sobre el papel, la normativa es cristalina. El AIS (o SIA, en la terminología europea) es obligatorio para:
-Buques de carga de cierto tonelaje en rutas internacionales.
-Barcos de pasaje, independientemente de su tamaño.
-Pesqueros de más de 15 metros bajo pabellón de la UE.
Y solo se puede apagar por razones muy concretas: riesgo real para la seguridad del buque o de la tripulación, como tránsito por zonas de piratería o incidentes de seguridad inminentes. En esos casos, hay que notificar el apagado a la autoridad competente y dejar constancia en el libro de a bordo.
En la práctica, según las ONG, el sistema se está cumpliendo “a la carta”:
Los apagones son frecuentes en la flota pesquera europea, pero pocas veces acaban en sanción.
Las autoridades dependen a menudo de denuncias externas —como las de Oceana— para abrir procedimientos.
La multiplicación de casos en petroleros y mercantes dificulta distinguir los cortes legítimos (por seguridad) de los que ocultan actividades ilícitas o maniobras en puertos sancionados.
Lo que pide Oceana… y lo que está en juego en Canarias
Ante este panorama, Oceana reclama al Gobierno tres cosas muy concretas:
Investigar todas las desconexiones no justificadas de los 50 buques señalados.
Refuerzo de medios y coordinación entre autoridades marítimas y pesqueras para detectar patrones de apagones en tiempo real.
Sanciones ejemplares cuando se confirme que los apagones fueron deliberados y sin causa de seguridad.
En Canarias, donde la pesca artesanal se ve afectada por la competencia desleal de flotas de otros lugares, el tema de agrava ya que convive con grandes rutas de mercancías, ferris interinsulares y tráfico internacional que bordea el archipiélago camino de África o América. Por tanto la cuestión va más allá de una batalla burocrática entre ONG y ministerios. Un pesquero o un petrolero que se borra del mapa durante horas en ese cruce de caminos no es solo un problema estadístico: es un riesgo directo para la seguridad y un agujero en la transparencia de lo que ocurre frente a nuestras costas.
El aviso está sobre la mesa. Ahora falta saber si la administración va a mirar el radar… o va a seguir confiando en barcos que, cuando más falta hace, deciden navegar en la sombra.


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