
FITUR: EL. BUENO, BONITO, BARATO DEL DEPENDENTISMO RAMPLÓN
Semanario LA RAÍZ
Resulta cansino estar denunciando año tras año este acto masivo de prevaricación y malversación de fondos públicos pero, claudicar, tampoco nos haría mejores
Bajo el supuesto manido y distorsionado de que "vivimos del turismo", estos impresentables han convertido este evento privado y empresarial, en una coartada anual para sacar a pasear su patetismo político y dependentismo simplón de un sector que en verdad es vampiro.
Más negocio para extranjeros y mayor número de turistas y sin embargo más pobreza, peor empleo y cero inversión privada, debería ya dejarles sobre el tapete que algo falla, desde hace mucho, en este "garito" que es Canarias.
FITUR debería ser un mero encuentro de profesionales y no un absurdo peregrinaje de políticos sin nada más productivo que hacer. Hay que tener mucha cara y muy poca vergüenza, para declarar en plena FITUR que "los empresarios extranjeros y españoles apenas invierten en Canarias" y al tiempo estar "gastando" más de 600.000 euros en un stand promocional. El vice colonial y dirigente del PP, afea al presidente de la patronal española porque, a pesar de las muchas "ventajas" que les proveen, éstos no suelten perras. El Presi colonial, por su parte, se queja al jefe de los empresarios turísticos porque los beneficios turísticos hayan subido un 9%, pero sus trabajadores no hayan siquiera ganado un 2,6% más.
Y todo esto, compartiendo suculentos "almuerzos de trabajo" a 45 euros el tenedor. Indignante e insultante forma de vender y venderse, de jugar con el país y sus gentes. Estafadores que prometen un paraíso que permiten,con su claudicación, que se muera poco a poco.
FITUR es para Canarias un "mercadillo" del bueno, bonito, barato. Un escaparate del "todo incluido", en donde se da a entender que somos un parque temático donde cualquier "salvajada" es posible, consentida, aguantada, si tienes dinero para comprar a quienes venden hasta su dignidad.
Nos venden y encima aplaudimos. Se cargan nuestro paraíso y encima se ponen ricos con ello. FITUR es una farsa, como las banderas azules, porque Canarias lleva más de 50 años en el conocimiento del turismo europeo y, como la Coca Cola, no necesita más promoción. Lo que sí necesitaría Canarias es una fuerte compañía aérea pública y su tourperador propio, pero eso no convenía al colonialismo. En 50 años se pudo obligar a toda empresa turística extranjera a domiciliarse aquí y tributar en nuestra tierra, pero eso tampoco lo permitiría el colonialismo. Al dependentismo ramplón sólo le va el "Aloha" bananero. Es más cómodo y sólo hay que poner la mano.





El entramado que militariza Canarias: clústeres empresariales, ARQUIMEA y la élite pro-OTAN tras la Fundación Ferrer-Dalmau


