
RIDÍCULO SINDICAL EN EL 1 DE MAYO
Semanario LA RAÍZ
Si la ley otorga a un sindicato la condición de mayoritario, a partir de los 1500 delegados elegidos durante las elecciones sindicales y UGT y CCOO triplican esas cantidades, ¿a qué playa fueron los miles que no participaron siquiera en el 1 de Mayo?.
Resulta patético y descorazonador, ver cómo el papel de los sindicatos ha llegado a tal nivel de "institucionalización", que los trabajadores les consideran una parte más de los "privilegiados" de este País.
Como en todo ámbito, hay excepciones muy dignas, gente que aún tiene la sensibilidad, compromiso y razón que distinguía al sindicalismo de pro. La realidad hoy es desgraciadamente otra: nadie quiere ser representante sindical y aquellos que asumen ese rol, tienen unas expectativas, intereses y comportamientos que en la mayoría de las ocasiones nada tienen que ver con la defensa de los derechos de los trabajadores.
Hubo un tiempo en que la política y el sindicalismo eran hermanos. Hoy el sindicalismo es una puerta giratoria hacia la política y una vez en ella, más de lo mismo. Peor, la atomización es la mejor y más clara prueba de cómo los sindicatos "grandes" ya son parte del sistema, parte de las empresas, parte de la administración, puros gremios de intereses sin aspiración alguna de transformación de nuestra sociedad.
El 20-A salieron a las calles más de 180 mil personas reivindicando mandar parar a los poderosos. UGT y CCOO, con una estructura de empleados enorme, una red de "liberados" descomunal y unas "ayudas públicas" muy superiores a los 5 millones de euros, sólo consiguieron congregar a 800 personas.
Está claro donde está la razón de porqué la clase trabajadora no se "rebela": tienen un sindicalismo acomodado, vendido y carca.


CONTRA LA GUERRA Y LA IMPOSICIÓN CRIMINAL DEL IMPERIALISMO Y SIONISMO

LIBERACIÓN CANARIA: "ENVEJECER SOLOS YA ES UNA EMERGENCIA SOCIAL INVISIBLE"




Una Canarias para los canarios… también cuando enfermamos





