
SÓLO UNA CANARIAS EMPODERADA PONDRÁ LÍMITES
Semanario LA RAÍZ
A pocas horas de una nueva cita en las calles para exigir al poder que Canarias quiere poner límites a este sistema colonial depredador y extractivista, la incógnita no está en cuantos miles de ciudadanos acudirán a las manifestaciones, sino si su impacto será suficiente entre la disidencia política para superar sus ombligos, su síndrome de cenicienta, para construir una gran confluencia posterior de nuevo cuño.
Que nadie espere ni de Clavijo ni de CC, PP e incluso el PSOE, un giro real, una autoenmienda a sus posiciones y roles de mantenimiento en y del statu quo. Por ahí sólo habrán medidas estéticas, de camuflaje y oportunismo. Más aún, si las plataformas ciudadanas convocantes creen que se negociará algo se engañan y engañan. Y si estos también engañan a la gente que se aparten de una vez.
Sólo con poder y una acumulación de fuerzas potente, se podrá tener una oportunidad de salvar Canarias. Teniendo en cuenta además que, a la izquierda del PSOE, la atomización es brutal y que el ecologismo canario lleva décadas jugando un papel vergonzante y subvencionado, esa gran acumulación de fuerzas pasa por liderazgos nuevos y un movimiento potente, nuevo, lejos de las inercias y los vicios de siempre.
Ponerle límites a este sistema colonial y su modelo econónico-socul, no pasa por aceptar las reformas y parcheos que se van a colocar encima de la mesa. Ya para eso llegamos tarde y el pactismo sólo llevaría a una nueva frustración a toda la generación que ahora moviliza su disidencia. Con la dictadura del capital internacional no se negocia, se le tiene que expulsar del poder o asfixiar su modelo. ¿De verdad alguien cree que quienes nos han traído hasta aquí y que sólo quieren seguir ganando dinero, van a permitirle a los partidos que financian, cambio de fondo alguno?. Categóricamente no. Sólo liderazgos nuevos, una disidencia política empoderada y la ruptura con los partidos tradicionales, puede levantar el dique de contención suficiente a la ofensiva colonial depredadora actual.
El pacto que Canarias necesita no es ni el de hormigón o el de las flores, sino el de los que son verdadera oposición a este sistema que nos condena a ser y ser tratados como colonia. Si esa tiene que ser la base, el denominador común, para "pegar" ese movimiento, sea. Mañana será tarde, porque no habrá un mañana para centenares de miles de canarios y nuestro territorio.



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