
Congreso de LC: La ponencia que fija el rumbo de un nacionalismo con propuesta de País
Semanario LA RAÍZ
Hay programas políticos que se escriben para cumplir expediente y otros que buscan ordenar una idea de país. La ponencia política e ideológica con la que Liberación Canaria llegará a su I Congreso Nacional, el próximo 10 de enero, pertenece a este segundo grupo. No solo por su extensión —90 páginas y más de 30 ejes estratégicos—, sino por el proceso previo que la respalda: el documento ha sido sometido a lectura, análisis y debate en reuniones de militantes celebradas durante las dos últimas semanas.
Ese trabajo interno desembocará en un congreso que se celebrará en el Salón de Actos del NH Imperial Playa, en Las Palmas de Gran Canaria, y que la organización presenta como un punto de inflexión. No se trata de presentar un texto cerrado desde una dirección política, sino de elevar a máximo órgano un documento ya discutido, corregido y asumido colectivamente.
De ese amplio marco programático, la organización ha destacado cinco ejes que ayudan a entender qué tipo de soberanismo quiere poner sobre la mesa: menos épica abstracta y más instrumentos concretos.
Un Fondo Soberano Canario para transformar la economía
La propuesta económica más ambiciosa es la creación de un Fondo Soberano Canario, concebido como una herramienta pública para reinvertir en el futuro del archipiélago parte de la riqueza que hoy genera. El planteamiento parte de una idea sencilla: si el turismo es el principal motor económico, también debe contribuir de forma estructural a corregir sus impactos y a financiar la diversificación productiva.
Según el documento, el fondo se nutriría de una tasa por pernoctación turística, una tasa por el acceso a espacios naturales, una tasa específica a los cruceros y, de manera significativa, de instrumentos fiscales propios. Este último elemento introduce una cuestión de fondo: la capacidad de decidir sobre los ingresos públicos es inseparable de cualquier planteamiento serio de autogobierno.
Los recursos del fondo tendrían como prioridades la conservación del territorio, la diversificación económica y el fomento del empleo juvenil, en un contexto marcado por los límites físicos del archipiélago y la presión sobre su capacidad de carga.
La identidad como infraestructura social
Lejos de una visión culturalista o folclórica, la ponencia redefine la identidad canaria como infraestructura social. No como un complemento simbólico, sino como un elemento estructural para la cohesión y la construcción nacional.
Lengua, memoria histórica, juegos y deportes vernáculos o incluso la posibilidad de selecciones deportivas canarias forman parte de este enfoque. La tesis es clara: sin referentes compartidos no hay comunidad política sólida, y sin cohesión social resulta inviable cualquier proyecto de país con vocación de futuro.
Soberanía digital en la economía del conocimiento
El documento sitúa el debate soberanista en el siglo XXI al incorporar la soberanía digital como uno de sus ejes estratégicos. En un contexto global marcado por el control de los datos y la tecnología, la ponencia propone herramientas concretas para posicionar a Canarias en la economía del conocimiento.
Entre ellas, destaca la creación de una Agencia Canaria de Inteligencia Artificial, concebida como instrumento para impulsar el desarrollo tecnológico propio, y el impulso de un dominio de internet propio, el .IC, entendido como herramienta de identidad digital y proyección internacional. La idea que subyace es que el autogobierno también se ejerce en el espacio digital.
Canarias como actor atlántico
En el plano exterior, la ponencia propone abandonar una mirada exclusivamente orientada hacia España y la Unión Europea para reforzar una proyección atlántica acorde con la posición geográfica del archipiélago. África Occidental aparece identificada como oportunidad estratégica en ámbitos como el comercio, la cooperación y las relaciones culturales.
Este giro se vincula a la revisión del actual encaje jurídico de Canarias, con el objetivo de dotar al archipiélago de mayor capacidad de actuación internacional y de un papel propio en su entorno geopolítico. La propuesta plantea pasar de ser frontera a convertirse en nodo.
Las soberanías de lo esencial
El último de los ejes destacados traduce el concepto de soberanía a la vida cotidiana.
El documento identifica cuatro ámbitos estratégicos: la soberanía energética, para reducir la dependencia de combustibles fósiles importados; la soberanía hídrica, en un territorio marcado por la escasez de agua; la soberanía alimentaria, orientada a garantizar el acceso a productos locales; y la soberanía sobre la gestión económica del mar canario.
Estas soberanías funcionales se presentan como condiciones materiales básicas para garantizar seguridad, sostenibilidad y capacidad de decisión en un territorio insular y limitado.
Con este documento, Liberación Canaria llegará a su primer congreso con una propuesta que busca ordenar el debate nacionalista desde la coherencia y la viabilidad. Falta por ver hasta dónde logra conectar con la sociedad canaria. Pero el mensaje que atraviesa toda la ponencia es claro: la soberanía no se proclama, se ejerce, y para ejercerla hacen falta instrumentos, planificación y voluntad política.


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