NUEVA "OLA" DE DEPENDENTISMO TURÍSTICO

CANARIAS 19 de marzo de 2021 Por Semanario LA RAÍZ
No se trata de obviar que con el cero turístico muchas familias ven muy complicada su supervivencia, sino de dejar al descubierto que, ni con la que está cayendo, el dependentismo canario es capaz de cambiar su lloriqueo por una apuesta por un cambio de modelo.
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Mientras media Europa echa la persiana y pone barreras perimetrales para evitarse una cuarta ola de covid, el gobierno colonial se "escarrancha" y abre "fronteras" para que miles de europeos vengan los próximos días a pasar sus vacaciones. Es difícil de argumentar y asumir que, al mismo tiempo que se elevan los niveles de emergencia sanitaria y las medidas de restricción para más de un millón de canarios residentes en varias islas, los aeropuertos vayan a recibir a más de 90 mil turistas. El que paga manda y quienes mandan aquí ya hace tiempo que está claro. Los touroperadores y la patronal turística, ambas mayoritariamente extranjeras, juegan a la ruleta rusa con el virus porque el gobierno colonial les permite cargar la pistola. Nadie se cree aquí que los PCR o los test de antígenos nos garanticen nada y menos que los que aquí vengan tengan intención de seguir protocolo alguno. Nadie se cree en Canarias que los hoteles o los lugares de ocio van a ser "vigilantes" de nada, para quienes son precisamente transgresores en origen al venir para evitarse precisamente esas restricciones.

En Canarias somos ya muy conocedores de cómo muchas normativas, que se aplican con todo rigor al pequeño empresariado y ciudadanía del pais, se aplica de forma laxa o incluso ni se sanciona si quien la conculca es "de pa'fuera". Ni antes, ni ahora, ni mañana va a variar esto, sencillamente porque el dependentismo no es sólo una inercia institucional sino una actitud inyectada hasta el tuétano de muchos canarios. De hecho, nadie va a condenar ni rebelarse en voz alta frente a estas "jornadas de puertas abiertas" para el turismo mientras aquí apenas los convivientes podrán estar en interiores y en casa a las 10. Nada que objetar a las indicaciones de los epidemiólogos, pero cómo se come que el virus sea menos contagioso si eres un turista.

Ya se ha cumplido un año de energencia sanitaria y el gobierno colonial sigue enfermo de su secular dependencia, de su ausencia total de pulso intelectual. Distinto color politico, pero el mismo tufo a continuismo colonial. Román Rodríguez, ese ególatra que siempre presumió de saberlo todo, ha hecho lo que todos antes: llorar, pedir, limosnear, mientras Madrid sigue "toreándolos" porque sólo ha defendido y defenderá su coroto. Un año y medio de gobiernito de las flores y no saben si quiera en qué van a emplear ese supuesto maná prometido por la vampira Europa. Hasta los 1000 millones de euros que el Tribunal Supremo reconoció que Madrid les habia hurtado durante años para carreteras, se lo darán ahora junto sino "pro RATEADO" en anualidades de 200 millones. La finca colonial hundiéndose y los dependentistas sollozando. Eso sì, ellos y las patronales preocupados por "de qué van a vivir" sin su cheque de españolidad, mientras la gente normal entra en un pánico con sordina llamado "previones de que todo mejorará" o promesas de ayudas sociales que son lo de siempre, pan para hoy, hambre para mañana. 

La cuarta ola de coronavirus levantará su cresta tras esta semana santa, pero la ola del dependentismo cala como las del stunami porque lo rompe todo, nos convierte en un pueblo eunuco. 

La pandemia de covid ha terminado de dejar muy claro que nuestra condición colonial es una enfermedad más mortal. Su modelo extractivo, depredador centrado en el monocultivo turístico es un suicidio para los canarios y un botín para el capital extranjero y España. De esto no podemos vivir, la dependencia no nos da bienestar. Es una gran mentira, una ola de engaños en la que tenemos que dejar de "margullar". 

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