TORRES Y CÍA DEFIENDEN SU "PARAISO SIN PAR"

CANARIAS 23 de marzo de 2021 Por Semanario LA RAÍZ
El "Pacto de las flores" ha defendido hoy su primer año de gestión, durante la primera sesión del llamado Debate de la Nacionalidad que se ha celebrado hoy en el Parlamento de la colonia. Ciegos, sordos y mudos, han entonado sus lamentos, excusas y nuevas promesas, para consumo y propaganda de los clanes que les apoyan aquí y en la metrópoli.
MADRID

Primera sesión hoy, de esa pantomima, que un día dieron en llamar Debate sobre la Nacionalidad y que desde la última reforma estatutaria ni el apellido conserva. En el guión de la obra teatral, ninguna sorpresa. El guión es el de siempre, los papeles están repartidos y aunque haya cambiado alguno de los actores de la trama, el resultado es más que predecible y su trascendencia para los grandes problemas de Canarias, nula.

El Presidente Torres ha defendido a capa y espada su gestión, prometido iniciativas y partidas presupuestarias para los próximos años y barnizado su intervención con las palabras necesarias para que "las flores de su pacto" puedan vivir del mismo abono, disimulen el tufo que ya dan a más de lo mismo y no se proyecte demasiado lo marchita que está su credibilidad.

El gobierno de Torres, Román, Noemi y el "califa gomero" va a pasar a la historia como aquel que mejor dejó ver su sumisión dependentista, su papel de súbdito al Estado español, su claudicación más ostentosa a cualquier defensa de los intereses de su pueblo. Bajo el escudo que "todo lo disculpa", la pandemia, los partidos dependentistas que sustentan al gobierno colonial mitigan su ausencia de respuestas, de apoyo real, de socorro a los centenares de miles de compatriotas que asisten perplejos a su inacción.

El gobierno florero de la colonia ha demostrado ser un mero subalterno de las patronales y touroperadores en el tema de las restricciones que frenaran la llegada de turistas europeos durante varios meses. Ninguna de las medidas restrictivas de su comité de expertos han sido aprobadas por Madrid hasta muy tarde. Cuando de emergencia migratoria hablamos, el espectáculo ha superado cualquier precedente anterior y tocado fondo en las últimas semanas con un desbordamiento más que evidente sin que el Estado español y la UE asuman ninguna responsabilidad. El desempleo y la pobreza tampoco han tenido abordaje extraordinario alguno, con una renta básica que no salió, las ayudas a la dependencia peor que nunca y una administración trabajando a medio gas. De proyectos claros para diversificar la economía, nada se sabe ni se espera, como tampoco se aprecia síntoma alguno para acabar con el sollozo y la actitud pedigüeña que tanto caracterizó a los gobiernos de CC. La educación y la sanidad, supuestos puntos fuertes de la propaganda de la "progresía españolista", van en la misma dirección de siempre:promesas, propaganda y nada sustancial ni en su diseño ni gestión para mejora sustancial de la ciudadanía. La penosa e indigna posición de los "medianeros" en el tema de la soberanía y destino de las aguas y más recientemente incluso ante unas maniobras militares estadounidenses de gran magnitud, son otra clara muestra de la extrema debilidad e insuficiencia del estatus colonial, para afrontar situciones de alta política donde Canarias se juega muchísimo. 

En definitiva, SIN NOVEDAD EN LA COLONIA, por más propaganda y autobombo que los distintos gobiernos coloniales quieran darle a su gestión. Los grandes problemas de fondo que arrastra Canarias no se arreglan sin verdaderas competencias, sin soberanía real. Los problemas estructurales sólo se pueden afrontar con cambios profundos en el marco jurídico-político y desde ahí con políticas diseñadas y dirigidas para el bien del país. Con la tutela de MAdrid, cuando no abiertamente la genuflexión a sus intereses, las instituciones canarias no pasan de ser  meras marionetas atadas de pies y manos a la voluntad de intereses que no son los del conjunto de su población. El Estado de la Nación Canaria, el estado de la colonia, sigue siendo grave, porque el virus que afecta su salud viene de lejos, deja secuelas crónicas y no tiene más vacuna y tratamiento posible, que dejar de ser de una vez una posesión en manos de España.

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