
EL SECUESTRO DE LA VIVIENDA: ACAPARACIÓN DE RENTISTAS Y “RECONQUISTA” EUROPEA
Semanario LA RAÍZ
La segunda conquista
Hubo un tiempo en que la conquista de Canarias se hacía con espadas, cruces y pergaminos. Los guanches perdieron sus tierras por la fuerza y los conquistadores castellanos se repartieron el territorio con el sello de la Corona y la bendición de la Iglesia.
Cinco siglos después, la historia rima.
Ya no llegan soldados, sino vuelos de bajo coste y capital extranjero.Los nuevos conquistadores no rezan: invierten. No cabalgan: especulan.Y en esta segunda “reconquista”, el botín son los pisos con vistas al mar.
Los barrios que antes eran comunidades obreras o rurales se transforman en escaparates turísticos. En los portales ya no se escucha acento canario, sino inglés o alemán. Mientras tanto, miles de isleños buscan techo en una tierra llena de casas vacías.
Un derecho secuestrado
La vivienda en Canarias está secuestrada.
No por okupas, como repiten ciertos titulares, sino por un mercado inmobiliario que ha convertido el derecho a un hogar en un producto financiero.
Decenas de miles de viviendas permanecen cerradas, tapiadas o convertidas en apartamentos turísticos. Otras son adquiridas por extranjeros que apenas pisan las islas unas semanas al año. Y las que quedan en el mercado se alquilan a precios imposibles para quien cobra un salario local.
El resultado: una sociedad partida entre rentistas y expulsados.
El nuevo feudalismo del ladrillo
El rentismo es la nueva fiebre del oro.
Vivir de cobrar rentas se ha convertido en símbolo de éxito, aunque implique dejar a otros sin techo. Mientras tanto, los salarios no alcanzan para cubrir alquileres de 1.000 o 1.200 euros. ¿Quién puede pagar eso con un sueldo medio de 1.100?
El mercado lo llama “ajuste”.
La realidad lo llama expulsión social.
No es solo un problema económico: es moral y político.Permitir que haya miles de casas vacías mientras familias duermen en coches o habitaciones compartidas es una indecencia colectiva. En otros tiempos, las tierras baldías fueron objeto de reformas agrarias. Hoy necesitamos una reforma residencial que devuelva la vivienda a su función social.
Un techo es movilidad, salud y dignidad
El secuestro de la vivienda no solo deja a la gente sin hogar.Bloquea la movilidad laboral, porque hay trabajadores que no aceptan contratos fuera de su isla ante la imposibilidad de encontrar alquiler.Impide la independencia de los jóvenes, que permanecen en casa de sus padres hasta los treinta.Y dispara las enfermedades mentales: ansiedad, depresión, estrés, desesperanza.
El acceso a la vivienda no es solo una cuestión económica: es una cuestión de salud pública.
La complicidad política
Mientras tanto, los gobiernos se esconden tras tecnicismos: “mercados tensionados”, “vivienda vacacional”, “seguridad jurídica”. Palabras bonitas para no tocar el fondo del asunto: la vivienda en Canarias está siendo acaparada por una minoría rentista y por capital extranjero, ante la pasividad institucional.
No faltan diagnósticos, faltan agallas.
No faltan leyes, falta voluntad de aplicarlas.
El paraíso privatizado: Más colonialismo.
En el siglo XV, los conquistadores se quedaron con la tierra.En el XXI, los nuevos conquistadores se quedan con los muros, el aire y el paisaje.Si antes se expropiaba por la espada, hoy se desahucia con la ley.
Canarias sigue siendo un paraíso, sí.Pero solo para quien puede pagarlo y para quien saca tajada por tratarla como colonia.


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