
UN PARLAMENTO SIN COMPETENCIAS O ¿SIN VERGÜENZA?: GANÓ LA INMORALIDAD POLÍTICA Y EL "COMCHABEO" DE LA CASTA
Semanario LA RAÍZ
Sí leímos el informe.De principio a fin. Lo analizamos con rigor jurídico y con criterio político —ese criterio que el señor Matos intenta borrar del debate, ahora convertido en un incendio mayor tras el penoso desamparo al diputado Yone Caraballo— porque los parlamentos no son aulas de Derecho: son el lugar donde se defiende la democracia cuando el poder se extralimita.
Y después de leerlo, seguimos sosteniendo lo mismo:La Mesa podía haber actuado y decidió no hacerlo.
Eso no es cuestión de competencias.Eso es cuestión de tener o no tener vergüenza institucional.
Por eso decimos ahora, con más contundencia aún, que el señor Goya merece ser cesado y ahora también que Matos, en nombre de la selecta mesa de dinosaurios del Parlamento, miente.
Y en este episodio, lejos de ser pianista, ha terminado “dando la nota” como un trombón desafinado intentando justificar el silencio de toda una Cámara ante una vulneración evidente.
Un informe que reconoce el abuso… y una Mesa que mira hacia otro lado
El informe jurídico reconoce que el director del Servicio Canario de la Salud, Adasat Goya, utilizó datos médicos personales del diputado Yone Caraballo de forma improcedente, ajena al debate y potencialmente lesiva para su honor.
Incluso señala dudas jurídicas sobre si la revelación de esos datos vulneró normativa de protección de información sanitaria.Y pese a todo eso, la respuesta institucional fue:No hay amparo.Ni declaración pública.Ni condena institucional.Ni respaldo legal.Ni propuesta de reforma.Nada de nada, de nada.Solo una frase cómoda y cobarde: “No tenemos competencias.”
Lo que faltó no fue Reglamento: fue coraje.Nadie ha pedido siquiera una sanción disciplinaria a Goya.El Reglamento no la contempla. Eso es cierto.Lo que se pedía era otra cosa: Protección a un diputado vulnerado.
Posición política frente al abuso.Dignidad institucional.Defensa del principio democrático básico:quien fiscaliza al poder no debe ser atacado por él.
La Mesa sí podía:Emitir una declaración institucional.Reprobar la conducta.Trasladar apoyo jurídico.Instar al Gobierno a actuar.Proponer reformas reglamentarias.No lo hizo. Los "pianistas" se limitan a tocarse ...las teclas.Porque reglamento había.Pero vergüenza democrática falta a raudales.
La respuesta de Matos: tecnicismos en lugar de decencia
La intervención de Gustavo Matos ayer en redes intentó cerrar el debate con una idea:“No exageren: todo está conforme al informe.”No, señor Matos".Lo que ese informe confirma es exactamente lo contrario:
Hubo un comportamiento impropio.
Hubo un ataque personal inadmisible.
Hubo una posible vulneración de derechos.Y la Mesa se va a cruzar de brazos.Eso no es rigor jurídico.
Eso es sumisión institucional.
La pregunta que nos surge tras “lo de Matos”
Hace no tanto, medios estatales insinuaron vínculos del Sr Matos con un narcotraficante y con clubes cannábicos. No probaron nada, pero el daño reputacional existió.
Ahora imagine lo siguiente:
Esa insinuación lanzada en sede parlamentaria por un alto cargo del Gobierno, con acta oficial, micrófono institucional y cámaras encendidas.
¿También diría el Sr Matos “No disparen al pianista”?¿O exigiría —como habría hecho cualquiera— amparo, condena institucional y reparación inmediata?
La respuesta no necesita formularse.
La conocemos todos.La conoce también el Sr Matos.Y es precisamente ahí donde aparece la grieta:
Para algunos políticos, el honor es sagrado cuando les afecta a ellos… y prescindible cuando afecta a otros.
Ese doble rasero —esa elasticidad moral según quién sea la víctima— no es democracia parlamentaria: es privilegio.
Antes se llamaba clase dirigente.
Desde hace mucho un nombre más preciso:Casta parlamentaria.
Retrato final
Lo ocurrido deja una escena institucional perfecta:
Un director general que actúa como si fuera intocable.
Una consejera que lo mantiene por debilidad, afinidad y segura mediocridad.
Un presidente que desnuda su falso “Modo Canario” y muestra soberbia y talante gris, al "dejar pasar" lo de ADASSAT GOYA.
Y una Mesa —con nombres como Ana Oramas y Gustavo Matos— que, aun reconociendo la gravedad, se inhibe.
Sí: lo de Goya fue grave.Pero lo del resto ha sido peor:la normalización de la inmoralidad institucional.
Conclusión
Aquí no ganó la ejemplaridad.No ganó el criterio jurídico.No ganó la pose democática siquiera.
Aquí ganó el matonismo y el silencio.
Aquí ganó la cobardía y la casta.
Aquí ganó la inmoralidad.
Y mientras eso ocurra, nosotros no vamos a callar, porque si esto son capaces de hacer en su "propio" Para-lamento, qué no son capaces de hacer y dejar de hacer todos estos "pianistas" con nuestro pueblo.


CONTRA LA GUERRA Y LA IMPOSICIÓN CRIMINAL DEL IMPERIALISMO Y SIONISMO

LIBERACIÓN CANARIA: "ENVEJECER SOLOS YA ES UNA EMERGENCIA SOCIAL INVISIBLE"






El entramado que militariza Canarias: clústeres empresariales, ARQUIMEA y la élite pro-OTAN tras la Fundación Ferrer-Dalmau

¿ Qué está ocurriendo en La Fortaleza de Ansite, en el corazón de Tirajana?


