Salvar Quintanilla: Ya perdimos el sur, no perdamos el norte

CANARIAS 25 de mayo de 2022 Por Javier Marrero
Nuestro colaborador y activista sociopolítico Javier Marrero, nos informa y alerta de otro nuevo atentado medioambiental. El Ayto de Arucas y el Cabildo van ahora a por la costa norte de Gran Canaria. La ecoisla avanza a toda prisa hacia el ecocidio masivo. Activistas de toda la isla ya se están organizando para frenarlos.
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La Costa de Lairaga en el norte de la Gran Canaria, es un lugar emblemático, en donde las vecinas y vecinos, junto a las visitantes, que nada tiene que ver con el asfixiante turismo de masas, convivimos disfrutando de nuestros charcos, de nuestra arena recurrente, de nuestros callaos.

La abuela, el abuelo, la juventud, las niñas y niños, nos encontramos en nuestra playa, en nuestra costa y somos tan familia, que todas las niñas y niños son nuestros hijas e hijos, nuestros mayores, son nuestras abuelas y abuelos.

Donde compartimos la comida, la bebida y las penas, que las transformamos en solidaridad y en alegría.

Donde se juega a la pelota, a la raqueta, a las cartas, al dominó, se hacen castillos de arena, en donde se bucea, se nada y se surfea.

En donde se saluda con un “¿Que fue? Y se responde con un ¡Vamos!”.

En donde la sombrilla es compartida, la toalla y las experiencias vividas.

En el Norte, así con mayúscula, se ve en el horizonte la Costa de Anaga, la montaña de Galdar-Pico de la Atalaya y el Teide gigante.

Donde vuelan las garzas y garcetas, gaviotas, levanta piedras, chorlitos, palomas y pardelas.

Donde la lapa y el burgao peinan nuestros teniques con las algas pardas, que con cariño le da brillo los rayos de Magec desde el amanecer hasta el anochecer.

Donde te acunan las olas y te despiertan en la madrugada.

No hace falta cemento, no hace falta asfalto, no hacen falta construcciones que nos ahoguen las olas y que nos cambien nuestro paisaje.

Ponerle mas cariño para cuidarla y que siga siendo nuestra playa que baña el Atlántico y para quienes no viven aquí, vengan con nosotras a disfrutarla y siga siendo un ecosistema de valioso valor educativo, herencia de nuestros mayores y el préstamo de las futuras generaciones.

Javier Marrero.

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