NACIONALISMO TRANS

CANARIAS 22 de junio de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Nueva Canarias y Coalición canaria ejercen la "transpolítica" en nuestro país. Se nos muestran como partidos de "obediencia canaria" pero su verdadera identidad no tiene nada que ver ni con el canarismo ni con el nacionalismo canario. Se refieren a su nacimiento y origen canario pero en verdad en su esencia y praxis niegan la mayor. En esta otra realidad trans, estamos ante quienes unos días se muestran chicha y al siguiente como limonada. Quienes dicen estar en un cuerpo canario, pero en verdad son proespañoles.Elegir una identidad concreta nos define. Creíamos que en el caso de NC y CC había travestiSmo. Al final no era ni eso. Siempre se sintieron profundamente españoles.
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Nada que objetar a la transexualidad y su reivindicación como identidad de género. Creemos que nadie tiene porque vivir encerrado en una identidad de género que no se corresponde con lo que siente. Si a esto añadimos que somos fieles defensores de la libertad en su sentido más amplio, queda perfectamente clara nuestra postura para que no se nos confunda maliciosamente cuando argumentemos la transpolítica, que es lo que nos trae a estas líneas.

Nueva Canarias, por boca de quien es su presidente desde hace más de 18 años, ha manifestado esta semana que su formación política no tendría problema alguno en gobernar con el PP tras las elecciones de 2023. Ya ha apoyado a esa organización política, considerada en sentencia firme como banda criminal organizada, en tiempos de Rajoy. También se ha conchabado con el PSOE, incluso compartiendo candidaturas conjuntas y gobierna hoy mismo tras las elecciones de 2019. Ya sabíamos por tanto de su travestismo político, esto es, acostarse vestido de izquierdas y levantarse con lentejuelas de derechas. 

A Román Rodríguez, como a Abascal, no se le conoce cotización alguna a la seguridad social, que no provenga de su presencia en política. Lo poco que ejerció como médico, lo hizo como "liberado" de un pequeño sindicato. Inició sus pasos en un pequeño partido que apoyó tácitamente a Herri Batasuna en las primeras elecciones europeas y hoy su opción política es un coche escoba como Ciudadanos (Cs), convertido en una "izquierdita siniestra" que en verdad se siente cómoda con las derechas más caciquiles y torticeras.

El fenómeno "trans" en CC es como la otra parte del espejo que significa NC. CC nació de la derechona fransquista que se cobijó en  UCD y que a la primera de cambio dijo tomar una "identidad de género político" islotista o insularista y de ahí a lo que ya conocen, que bailan con quien sea con tal de ser el PRI mejicano en Canarias.

La transexualidad es una opción valiente. Se lucha contra viento y marea contra un clima social hóstil por poder vivir con libertad la identidad que se siente dentro. En el caso del travestimo de CC y NC de hace años, creyeron que con vertiste de magos por fuera y levantar la bandera siete estrellada parecerían nacionalistas. En verdad no lo eran. Siempre se sintieron y se sienten profundamente españoles en el caso de CC y profundamente oportunistas en el de NC. Ninguno de los dos cree a Canarias una Nación, ni trabajan por su construcción nacional, ni abdican de la españolidad forzada de este archipiélago nuestro. Pensaron muchos y durante demasiado tiempo, que " el negar nuestra condición colonial o acompasar sus posiciones a lo dispuesto en la constitución y el estatuto", era como quien permanece "dentro del armario" por aquello de esperar su momento preciso. Eso nunca fue así. Niegan la mayor. Se muestran como la voz de Canarias, pero son meros muñecos de un ventrilocuo que habla en acento español. Se visten de magos, pero han sido y son los colaboradores necesarios para que nuestras señas de identidad estén en clarismo peligro de extinción en todos sus ámbitos, por acción y omisión. 

Un ser humano que nace con el cuerpo de hombre, pero se siente mujer o viceversa, es un ser valiente, coherente, resiliente, dispuesto a todo con tal de vivir de acuerdo a lo que le dicta su naturaleza interior y su alma. NC y CC son todo lo contrario a esto. Han sido y son incapaces de ser quienes dicen ser, de sentirse con todas las consecuencias del país que dicen reivindicarse. No se puede ser la izquierda trans, el canarismo trans, el nacionalismo trans, cuando se hace bandera de una cosa y se es escudero de otra. 

¿A qué nos lleva esta reflexión?. A que no vale ir de ambiguos, a querer encerrar en un armario las legítimas aspiraciones e intereses de Canarias, porque estos dirigentes que se llaman nacionalistas, sean en verdad unos cobardes, unos malabaristas políticos, unos vividores de lo público, unos travestidos que usan la canariedad para mentirle descaradamente a centenares de miles de canarios. 

Que no nos hablen ahora de canarismo si no lo es o peor, si es para esconder el término nacionalista que han exprimido tanto que lo han marchitado y desprestigiado hasta el máximo. Que no nos hablen de canarismo, si es para sacarse de la chistera 30 años más de travestismo. Que no nos hablen de canarismo, si es para tener una coartada para alianzas que serán sólo nuevos chiringuitos. Que no nos hablen de canarismo, si es para meternos en una nueva cueva oscura donde la oscuridad que proyectan sus almas, es para convencernos que no hay posibilidad alguna de luchar por la luz de la verdadera libertad. 

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