ARMEÑIME CONTRA GOLIATH

CANARIAS 22 de agosto de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Hace justo un mes que un grupo de jóvenes decidió dar un paso al frente y acudir, en legítima defensa de nuestra tierra, a poner su cuerpo para evitar las obras de la urbanización "Tumba del alma". Treinta días después siguen en pie y en lucha. El camino señalado por esa juventud es el de la desobediencia civil organizada, tal vez el último recurso que nos queda.
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En 30 días se han tenido que enfrentar a condiciones de vida extremas, decenas de contratiempos y hasta agresiones, pero sobre todo al reto mental que significa enfrentarte al poder. La lucha que ellos eligieron supone un salto cualitativo. Válida que las formas de lucha de estas últimas décadas, todas institucionalizada, son menos efectivas que aquellas otras que suponen desbordar la domesticación. Ellos y ellas han decidido poner sus cuerpos frente a los tractores, cansados de tanta manifestación que la clase dirigente desprecia aunque se cuenten por miles los asistentes. [email protected] han puesto encima de la mesa que la legalidad no va de la mano de la legitimidad, que en Canarias esa legalidad está en manos de quienes no cumplen ni sus propias leyes y actúan con toda impunidad. El bloque institucionalista impone sus reglas para beneficio de una minoría y cada vez más alejados del bien común. Lo decente, lo justo, lo necesario, lo legítimo, empieza a demandar acciones así, valientes, contundentes, pacíficas pero enérgicas, de rebelión social ante tanta criminalidad social, económica y ambiental. 

Ante la agresión sólo cabe la legítima defensa. Si quienes están para cumplir y hacer cumplir la legalidad se deslegitiman, sólo cabe recuperar la dignidad y hacer valer los derechos de la mayoría. Creíamos que CC y sus partidos bisagras eran el problema, pero es más que evidente que el recambio era a peor. En Canarias hay un problema político fundamental, que es de soberanía politica. La única obediencia canaria posible y real hoy es la desobediencia al colonialismo y el dependentismo, porque estos dos pilares están en la base de todos nuestros problemas. 

El espíritu rebelde de Armeñime debe extenderse a todo nuestro País. Que la desobediencia sea un ejercicio de legítima defensa frente a esta enorme crisis de legalidad y legitimidad.

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