
Veinte largos años estuvo el aldeano al frente de Nueva Canarias. Dos décadas en las que, sin tener un granero de votos propios, llegó a ser incluso vicepresidente y consejero de economía y hacienda del gobierno de la Autonomía. En todo ese tiempo nadie en Nueva Canarias usurpó su condición de "voz autorizada" de la organización para " casi todo", en todo momento y todo lugar. Desde el último Congreso, en el que dijo daba un paso a un lado, su presencia pública debería limitarse a la de un "segunda fila". La realidad es otra.











