
EL CCPC, EL GUARDIÁN DE LA IDENTIDAD CANARIA QUE HIZO LO QUE LAS INSTITUCIONES NO QUISIERON: UN PREMIO TARDÍO E INSUFICIENTE
CANARIAS16/03/2025
Semanario LA RAÍZ
El Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC) ha sido galardonado con el Premio Canarias de Cultura Popular 2025. Un reconocimiento merecido, pero que llega demasiado tarde y que, en comparación con la inmensidad de su obra, resulta insignificante. Porque si hoy la cultura canaria sobrevive, no es gracias a unas instituciones públicas raquíticas e inoperantes, sino al esfuerzo titánico de este colectivo, que durante más de cuatro décadas ha sido el verdadero escudo de nuestra identidad.
Desde su fundación en 1977 en La Laguna, el CCPC ha llevado a cabo la labor que el Gobierno de Canarias nunca quiso asumir. Mientras las administraciones miraban hacia otro lado, el Centro editaba libros, rescataba música tradicional, organizaba festivales y mantenía viva la memoria de un pueblo que ha sufrido siglos de colonialismo y olvido. Casi 900 títulos publicados, alrededor de 300 producciones discográficas y una interminable lista de eventos culturales que han cohesionado el archipiélago demuestran que su trabajo ha sido mucho más que una simple iniciativa cultural: ha sido un acto de resistencia.
Pero su papel no se ha limitado a la defensa de la cultura. En la última década, el CCPC ha sido también un altavoz de la disidencia política a través de Radio San Borondón, un espacio donde los sin voz han encontrado refugio frente al discurso único impuesto desde el poder. Mientras los grandes medios obedecen la agenda de un régimen colonial que maquilla su dominio con falsas autonomías, esta emisora ha sido el último bastión de quienes luchan por una Canarias libre y soberana.
El Premio Canarias 2025 reconoce su trayectoria, pero ¿de qué sirve un premio cuando las instituciones han dado la espalda a su propia cultura durante décadas? ¿Cuándo han permitido que un colectivo sin apenas apoyo institucional cargue con la responsabilidad que les correspondía? Si el Gobierno de Canarias tuviera un mínimo de dignidad, no solo rendiría homenaje al CCPC, sino que se pondría a trabajar de inmediato para garantizar que la cultura canaria no dependa únicamente de héroes anónimos que, con su esfuerzo y sacrificio, han hecho lo que la política nunca quiso hacer.
El CCPC merece este premio, sí. Pero lo merecía hace décadas. Y lo que realmente merece es que su labor no caiga en el vacío, que su legado no se diluya con los años y que Canarias, de una vez por todas, tome las riendas de su propia cultura sin depender de migajas institucionales.


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