
Canarias ya fue usada como tierra de destierro por España. Aquí mandaban a aquel disidente o funcionario incómodo. Cuando descubrieron que el paisaje y el sol podría ser su mina de oro, nos convirtieron en solarium y se encargaron de cargarse sus anteriores usos para "la finca africana". Toca uno nuevo. En tiempo de pandemia y cero turístico, llegó el nuevo rol: tapón migratorio, cárcel para migrantes










