EL "MATERNO INFANTIL" SE CAE A CACHOS TRAS 4O AÑOS DE DESIDIA

CANARIAS 22 de septiembre de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
La palabra infancia viene del latín infantia ( "los sin voz"). Son la semilla de cualquier sociedad, la alegría de toda familia, la algarabía de nuestras calles y plazas. Esa que aparece con derechos en altas declaraciones internacionales y en constituciones con artículos grandilocuentes. El reclamo de los políticos que se venden como estadistas y gustan fotografiarse en carteles que hablan de futuro para las nuevas generaciones. Esa infancia, hoy por hoy, no tiene garantizada una atención hospitalaria digna en Canarias. El Materno se cae a trozos y en Tenerife ni existe un centro así. Hay que ser miserables.
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La comunidad hospitalaria de Canarias asiste, desde hace mucho más tiempo, mucho antes de que llegara el covid incluso, a una dejadez más que evidente en toda su red asistencial. No es noticia ya o mejor es repetida hasta la extenuación los colapsos en los servicios de urgencias, las demoras en la atención primaria, las largas y eternas listas de espera, la sobrecarga de trabajo de los profesionales, la precariedad de plantillas o la vergonzosa política de recursos humanos. Pero cuando se desciende además al eslabón más débil, nuestros niños y más en concreto a aquellos aquejados de cáncer, no podemos por menos que clamar al cielo y tachar de doblemente miserables a los últimos responsables de tanta ignominia.

El hospital Materno Infantil de Gran Canaria fue construido hace 40 años. Desde entonces no ha recibido por parte de los muchos partidos y políticos que han presidido y representado a esta sociedad canaria nuestra, ninguna obra de calado que velera por su mantenimiento en unas condiciones estructurales óptimas. Hoy por hoy el edificio a donde mandamos a curar a nuestros niños y niñas está enfermo por todos lados. Se lo comen las averías internas y es más que patente su deterioro externo. Por si esto fuera poco, a pesar de que los médicos especialistas y pediatras del centro llevan batallando por soluciones décadas, hoy por hoy, DE LAS MISMAS CONDICIONES DEL EDIFICIO LOS NIÑOS ENFERMAN. Virus y bacterias que no tendrían que estar presentes en ningún centro hospitalario se dan en el Materno, causando más enfermedad a niños que ya tienen su sistema inmunológico debilitado.

No han respetado si quiera a aquellos niños que padecen cáncer, que tienen que hacer frente a tratamientos durísimos. ¿Se imaginan pasar estas temperaturas sin aire acondicionado?¿Se imaginan habitaciones compartidas hasta por ocho niños y las visitas de sus familiares?¿Se imaginan que nuestros políticos hayan ido a inaugurar hace uno año un pequeño parque infantil que ya se lo ha comido el óxido y que los médicos han recomendado ni usar?. Y las familias; ¿se imaginan lo que significa para ellos vivir el doble drama que significa una enfermedad y encima ver cómo en las habitaciones hay brechas, caídas de encofrados, humedades....?

Cuarenta años de llenarse la boca de Estado del Bienestar, de Autonomía, de Constitución, de fondos para sanidad en sus programas y discursos. Los mismos años que han dejado pasar para que Tenerife no tenga un hospital para la infancia, para que el de Gran Canaria se degrade hasta el extremo, para que el resto de las islas parezca que no tienen infancia. ¿Es que acaso estos representantes nuestros no tienen hijos, sobrinos, amistades que se vean en este situación hoy?.

No tienen alma. No la tienen. Si la tuvieran no hay pliego de condiciones, ni fondos, ni obras, ni trabas, que impidieran un minuto más de demora, de retraso. No hay excusa posible. No hay relato posible que les dispense de esta inmoralidad. Hoy el responsable del área de oncología infantil de ese centro lloraba emocionado, desbordado, frustrado, ante tanta desidia de todos los responsables públicos que ahora avisan que las obras ni siquiera saben si comenzarán a finales del año que viene.

Así nos va. No importa del color que sean, del gobierno que sean, de la coyuntura económica que se tuviera. La infancia canaria que peor lo pasa, que está en un centro hospitalario de un país que alardea de desarrollado, no puede ver pasar ni un minuto más sin que sus niños y niñas mueran en sus hospitales porque sus políticos están en otras cosas. No puede ser. No tiene nombre.

El Sr. Blas Trujilo, Consejero de Sanidad, del llamado Pacto de las flores, no tiene usted ningún otro tema más urgente y prioritario que éste y si es así, dimita. Sr. Angel Víctor Torres, no tiene usted otro tema más prioritario que éste y si como de costumbre va a seguir con su tono quejoso y vende motos como hace con el resto de sus temas pendientes, dimita. Señorías de Parlamento de Canarias, si no se les revuelve el alma en sus nuevos sillones de 4000 euros cada uno y se les cae la cara de vergüenza, mientras estos niños ni aire acondicionado tienen en sus habitaciones, dimitan.

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