EL ECOLOGISMO RENACE CON FUERZA EN CANARIAS

CANARIAS 28 de septiembre de 2022 Por Eduardo Martín Almeida
No sólo la vieja política "renquea", también el ecologismo "administrativo" que se creyó que desde las instituciones se puede frenar el modelo ecocida que sostienen los de siempre. Está asomando la cabeza y dando un "puñetazo en la mesa" un ecologismo canario que va de frente y se va a poner de frente para parar a los ecocidas.
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La agresión a los activistas de Cuna del Alma ha sido la gota que colma el vaso de la ultraurbanización de nuestro territorio. Tras la sonada manifestación del pasado 27-S en Santa Cruz para exigir la paralización del proyecto, vendrá la convocada por la Plataforma Salvar Chira-Soria el próximo 22 de octubre en Las Palmas. 

Las personas sensibilizadas con el paisaje y el medio natural se plantan ante las instituciones para exigir la paralización de proyectos como el muelle de Fonsalía, el hotel en La Tejita, la urbanización Cuna del Alma en Adeje, los desmesurados parques eólicos en Fuerteventura y la Central Hidroeléctrica Chira-Soria. Al mismo tiempo, en Los Silos (TF) los vecinos se movilizan para denunciar los graves vertidos de aguas residuales en las costas del municipio. 

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Se está gestando un creciente movimiento ciudadano que se opone a la transformación y destrucción de los últimos parajes naturales que quedan en nuestras súper pobladas islas. Los ciudadanos se congregan espontáneamente para interesarse e informarse y para denunciar y plantar cara a lo que muchos consideramos una agresión continua y despiadada al territorio. 

La naturaleza y sus atributos, la contemplación, la belleza y la felicidad, no son compatibles con las aberraciones urbanísticas en estas maravillosas Islas Canarias. Esto lo saben bien todos los valientes ciudadanos que se encadenan a las grandes palas mecánicas en Cuna del Alma; los vecinos de Los Silos, que con asertividad y argumentos irrebatibles exigen a las autoridades municipales que se actúe con urgencia ante los numerosos vertidos de aguas residuales; los ciudadanos que se movilizaron para paralizar el puerto de Fonsalía, un delirio urbanístico ubicado en una franja marina de altísimo valor ambiental que ya olía a chamusquina en su vergonzante clasificación dentro del Plan Insular de Ordenación de Tenerife; o los ciudadanos que se plantaron en la hermosa playa de La Tejita ante el mamotreto hotelero que se pretende construir en parte del dominio público de costa. 

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Sin lugar a dudas, la protesta más compleja en estos momentos en Canarias la protagonizan los ciudadanos grancanarios de la Plataforma Salvar Chira Soria, que llevan inmersos en una lucha titánica de casi tres años en que han puesto en evidencia las contradicciones, debilidades y amenazas del proyecto de central hidroeléctrica en el Barranco de Arguineguín (GC). 

Precisamente, la complejidad de este asunto reside en que el proyecto promete una solución a los problemas energéticos e hídricos de la isla a costa de sacrificar las cuencas media y alta del Barranco de Arguineguín, así como su franja costera, con la construcción de una central industrial y edificios adjuntos, torretas de alta tensión y una estación desaladora. La mayoría de los ciudadanos, informados a golpe de titular y propaganda e inmersos en el corre corre diario, toman sin rechistar las cucharadas de medicina propagandística suministradas por el aparato gubernamental institucional. Sorprendentemente, ante este tsunami de propaganda, el ecologismo decano se manifiesta de Pascuas a Ramos y con la boca chica, con un pie dentro y otro fuera.

Sin embargo, hay señales inequívocas de que las tornas están cambiando en el panorama del ecologismo canario. Los colectivos decanos han perdido fuelle: la mayoría de sus comunicaciones utilizan un lenguaje administrativo denso y poco claro,  con un tono funcionarial y frío que se aleja del sentir popular. No en vano, muchos de los integrantes de estos colectivos añejos ocupan puestos de relevancia,  ya sean políticos o técnicos, en cabildos, ayuntamientos y otras instituciones gubernamentales de Canarias. Y es que cuando alguien tiene su puesto de trabajo en la Administración Pública, cuesta más ser crítico con los proyectos promovidos por esta. Como dijera el memorable personaje de "Cadena perpetua", interpretado por Morgan Freeman: "Cuando se pasan tantos años de condena en la cárcel, acaba uno siendo institucionalizado."

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Es por esto que se necesita un relevo en el movimiento ecologista. Un relevo que traiga frescura en las formas, en las comunicaciones y en el sentir. Un relevo de personas genuinas movidas solo y únicamente por el amor a la naturaleza y el disfrute de sus nobles atributos, tan necesarios para poder ejercer plenamente nuestra condición de seres humanos libres, íntegros y felices. Mientras el ecologismo decano languidece herido por un profundo corporativismo, un nuevo ecologismo renace con fuerza en Canarias y su voz se hace oír más allá de sus fronteras.

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