LA LEGITIMIDAD DE SER DISTINTOS

LA BAJA DEL SECRETO 20 de octubre de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
LIBERACIÓN, se suma a la efeméride y celebración del 22 de Octubre, Día la Bandera Nacional Canaria, con una reflexión a cargo de su Portavoz, Alberto Amorós, con un artículo donde reivindica "el legítimo derecho de los canarios a ser distintos" y lo une al símbolo que sin duda ha representado desde hace 58 años una expresión inequívoca de esa identidad.
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El día 22 de octubre de cada año, y así van 58 años, se celebra el nacimiento de la bandera tricolor con siete estrellas verdes, que representa a Canarias para muchos, y además ha sido estandarte de reivindicaciones políticas y sociales de cualquier índole.

Para tantos, y esperamos para todos, canarios y canarias, representa la mayor expresión de dignidad y libertad políticas.

Para LIBERACIÓN es la expresión de nuestra realidad como grupo humano, lo es de forma étnica, psicosocial y cultural, es la expresión de un pueblo con identidad propia y diferenciada.

En tiempos de tanta pobreza espiritual sobre nuestra identidad, donde parte de nuestra sociedad manifiesta vergüenza maligna por ser canarios y canarias, y lo hacen a través del rechazo a nuestra idiosincrasia, a nuestros signos de diferencia con respecto a España, debemos manifestar con una personalidad más lograda y sana, que somos una sociedad perfectamente definida y diferenciada de cualquier otra, inmensamente rica en valores propios, y como cualquier otro grupo humano nos identificamos con símbolos, con bandera.

Esa bandera que nos dignifica no es la que nos permiten los de fuera, es la que nos permitamos nosotros, la que exijamos nosotros, y esa es la tricolor estrellada.

Pero ciertamente, no nos alimentamos solo viendo y ondeando la bandera, sino que ella sirve para la identificación y unidad del grupo y para liderar nuestras demandas de superación como pueblo.

En este sentido, y para el momento actual de la historia política de Canarias, LIBERACIÓN plantea exigencias para la mejora del bienestar del pueblo canario, y lo hace de forma concreta en las siguientes premisas:

Tener una Hacienda Pública independiente como vascos o navarros.

Salir de las RUP y convertirnos en un PTU -País y Territorio de Ultramar-, legislación de la UE y por tanto española. Liberalización fiscal frente a la UE.

Con ello se aspira al control del acceso al trabajo en Canarias, que debe ser preferencial para los canarios y canarias e igualmente el control de residencia.

Canarias está sometida a una presión de 45 millones de españoles, con ciudadanos de la UE un total de 448 millones de personas.

La densidad de población en España es de 93,55 hab/km2, de la UE 109 y de Canarias 284,46, más de tres veces que la media española.

Una realidad como esta presiona sobre nuestra escuela, sanidad, seguridad, recursos, calidad de vida, ¡algo habrá que hacer!.

Tener soberanía energética -somos ricos en renovables, controlemos nuestra realidad energética-.

Soberanía en telecomunicaciones y en Comercio exterior.

Control de nuestros poderosos aeropuertos y puertos. Aplicar la quinta libertad aérea y tener un Hub internacional.

El control de nuestro mar -mar archipelágico- con todas sus riquezas y potencialidades. España debe ceder la soberanía sobre nuestro mar y riquezas y capacidad para ser sujeto de derecho internacional, al objeto de obtener un estatuto de Autonomía Plena Interna ante la Organización Internacional del Mar.

Se trata de dinero, nuestro dinero, nuestro progreso, nuestro futuro, y eso se defiende con la definición de una bandera, detrás de una bandera.

Como cantaría Braulio, somos distintos, tenemos el derecho natural a ser como somos sin injerencia externa a Canarias, tenemos la legitimidad de ser distintos, de ser solo canarios y canarias.

A los de la vergüenza maligna, nuestros hermanos, les decimos que ni pedimos perdón por ser canarios-canarias ni permiso para serlo, invitándolos con ello a la reflexión sobre el autorrespeto.

Aquel que no está orgulloso de su origen, no valdrá nunca nada, pues comienza a despreciarse a sí mismo.

Pedro Albizu Campos.

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