
El criminal Presidente de EEUU ha sobrepasado todas las líneas rojas y ha ordenado ilegalmente a su ejército a bombardear un país soberano como Venezuela y secuestrado a su Presidente legítimo. La comunidad internacional asiste a un nuevo episodio de terrorismo de Estado por parte de un país frente a otro. Esa misma comunidad que denunció la invasión rusa de Ucrania, pero que asistió equidistante al genocidio de Gaza, está a punto de morir políticamente si no responde de forma contundente a lo que está ocurriendo desde hace horas en Venezuela. Este hecho es de extrema gravedad porque no representa sólo otra salvaje actuación pirata de EEUU en otra nación soberana, sino un salto cualitativo que puede desencadenar un conflicto militar global.












