EL PNC BUSCA SU SITIO

CANARIAS 02 de junio de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Las históricas siglas que José Cabrera Díaz fundara en la diáspora canaria hace casi 100 años, parecen encaminar sus pasos hacia una nueva senda. Tras casi un cuarto de siglo presidiéndolas, Juan Manuel García Ramos, cede el paso a una nueva generación de dirigentes que asumen la enorme papaleta de sacar a ese partido del "baúl de los recuerdos" y ganar un rol protagónico al que nunca debió renunciar. Su nueva dirección se pone como objetivo 2027 para hacerlo posible.
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En los últimos 7 meses, el PNC se ha sometido a un proceso de profunda renovación. Un nuevo plantel de "cuadros" ha sido incorporado a su dirigencia y se trabaja sobre una hoja de ruta que permita recomponer una militancia y afinidades muy mermadas. El último de los "históricos" en tomar la decisión de dar un paso atrás, ha sido precisamente su Presidente, a partir de ahora sin poder ejecutivo y con una mención de "honorífico"que lo jubila de lo orgánico. Lo institucional, el único plano al que se limitó el partido es otra historia ya que García Ramos seguirá siendo diputado.

Podríamos hacer un recorrido por las muchas sombras y algunas luces que deja García Ramos en su demasiado larga trayectoria al frente del partido. Por respeto y consideración a quienes ahora han tomado su relevo, pero sobre todo a unas siglas que merecen respeto, no seremos prolíficos ni haremos leña de un "drago" al que quisiéramos otro destino que el fuego, pero tampoco podemos hacer borrón y cuenta nueva sin más.

En los 25 años de García Ramos al frente del Partido Nacionalista Canario, éste ha pasado de ser un adorno a un estorbo, de unas siglas apetecidas para un plan B del dependtismo, a un muñeco roto cuyo ventrílocuo tiene pocas actuaciones. Casi tres décadas , el PNC que llegó a hablar de Estado libre asociado en su refundación de los años 90, se metió el solito en el armario de un  autonomismo ramplón que lo mató.

Con la salida de García Ramos, probablemente más porque la ley de vida se impone a sus deseos de perpetuidad y porque CC ya tiene suficiente con mantener sus propias inercias fuera del gobierno que atender a su socio minoritario, presenta una oportunidad cierta para quienes ahora toman las riendas del partido. De momento, tras las convenciones realizadas por el PNC, las incorpoaciones acaecidas y las declaraciones públicas de sus nuevos dirigentes, el histótico partido canario coloca entre bastidores varias pistas. Se habla de decantar sus próximos pasos hacia el "post-autonomismo" que suena a soberanismo de nuevo cuño. Aceptar y reconocer que el marco autonómico actual es insuficiente es un buen punto de partida, acostumbrados como estamos a una CC y NC que ya hace tiempo que renegaron hasta del término nacionalismo. Ni que decir tiene que "el interclasismo" como eje vertebrador y aglutinador de distintas sensibilidades que se mueven dentro del "canarismo sociológico",sería un retomar aquella apuesta de que en la casa común contra el adversario común no sólo caben las izquierdas.

Algunas fuentes señalan que el nuevo PNC se ha puesto como objetivo 2027 no ya sólo porque quedan "fases que cubrir" antes del divorcio de CC, sino porque el relato, el argumentario, con el que se debe resituar en el esceneario político canario no es cuestión de reflexiones y posiciones tomadas a la ligera o basadas en sólo ímpetus que se corresponden con otras épocas. El PNC busca su sitio, la acumulación de fuerzas (que no de fichajes incongruentes y fallidos), dar sustancia a lo que con CC fue confundido como sólo un peaje para entrar por la puerta de atrás en puestos en las administraciones públicas. 

Está manifiestamente claro que el nuevo PNC tendrá que nutrirse de cuadros que provengan del cansancio del autonomismo, del activismo social y medioambiental que no encuentran alternativas serias a los muchos frentes y desafíos en que se encuentra el país. EStá claro que si la dirección política decide dar un paso al frente hacia el soberanismo tendrá que acompasar ese paso a una velocidad e intensidad suficiente que le permita sumar más que restar, multiplicar más que dividir, incluir en vez de excluir, pero o será para algo distinto o no será. Será más de lo mismo si sólo pretente recoger lo que otros han desechado, si pretende fichar cara a elecciones y no cimentarse sobre una nueva generación de personas solventes, honestas, militantes y comprometidas con el país. Tarea enorme y difícil,cierto, pero no imposible, ni siembra de un día.

El nuevo PNC tiene posibilidades si se cimenta pensando en el medio y largo plazo, si se construye desde la idea de cuadros preparados y menos en el modelo clásico, en un partido de diseño y nuevos liderazgos que gane adhesiones en la opinión pública más que en abrir una sede en cada pueblo. Un partido que conecte con las realidades sociales y cotidianas sí, pero que tenga en la construcción nacional y la obtención progresiva de la soberanía su razón de ser. En el páramo que hoy existe sería un brote verde cierto, un drago al que cuidar y promocionar para ganar el horizonte que ahora no tenemos.

Veremos. 

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