
A Canarias hace tiempo que le pasó lo que a Hawaii. Cambia el rubio y el idioma, a ellos se lo hicieron yankees y a nosotros europeos, pero en esencia, también a los canarios nos pasó y pasa lo que cuenta el Bad Bunny y también son muchas las fotos que demuestran nuestro drama. Dice Quevedo que, ni borracho, dejaría esta tierra nuestra después de recorrer mundo. Muchas decenas de miles de canarios se han bebido, pero las lágrimas, porque no pudieron elegir y para sobrevivir se marcharon al exilio económico porque aquí no tenían opción de vida. Honra a Quevedo expresar ese sentimiento y hacerlo himno, pero ya nos valdría más abandonar esta resaca de conformismo que nos está condenando al infierno mientras otros venden y destruyen nuestro paraíso. Para que regresen los paisanos que se fueron, salgamos de la borrachera de pasividad.













