LOS APELLIDOS DEL HORROR

LA BAJA DEL SECRETO 24 de marzo de 2022 Por Paco González (Entrevistas y testimonios)
Corresponde este escrito a un relato de lo vivido en Las Palmas de Gran Canaria en época de la guerra civil de España.... PROHIBIDO OLVIDAR
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"(...) A mi me alistaron pa la Brigada del amanecer pa que llevara el coche de don Pedro Sintes, yo estaba en Falange desde agosto del 37, pero me apunté por miedo y protegerme por si acaso me acusaran de algo. Salíamos cada madrugada, sobre dos de la mañana pa ir a detener a los rojos, casi siempre nos veíamos en la calle Albareda de La Isleta, que era la sede falangista desde hacía unos cuantos años. Antes parábamos en El Lugo pa echarnos unos pizcos de ron del charco, había que ir "entonao" para poder cometer aquellos asesinatos, yo por lo menos si no bebía no hubiera sido capaz de hacer aquellas cosas tan malas que hicimos. Otros como Chano Barber, Chicho de Armas, Antonio Doreste, Juan del Río y unos cuantos más, iban con las cosas claras, bebían con nosotros pero no se tajaban, lo hacían todo como sanguinarios, les importaba una mierda matar aquellos inocentes, violar a sus mujeres y a sus hijas, pegar un tiro en la nuca, un culatazo en la cabeza, arrancarle los cojones a cualquiera con los machetes. Quien llevaba todo aquello era Francisco Rubio Guerra y por encima del estaba Eufemiano Fuentes, junto a los terratenientes agrícolas, ingleses y canarios: los Betancores, los Bravos, toda la familia del Conde y la Marquesa que eran familia, los Bonny, los Yeoward. Todos esos nos mandaban a matar como si fuéramos perros de presa, a destrozar sus familias, algunos de esos poderosos también venían a veces, sobre todo los más jóvenes que venían a instruirse, a disfrutar con aquellos abusos. Siempre me acordaré cuando recogimos a tantos hombres en el norte de la isla el 7 de abril del 37, apresamos en Firgas, en Moya, en Arucas, en Gáldar, hasta cerca de Agaete, en los barrios más cercanos al mar. El camión iba lleno, no cabía ningún hombre más, yo creo que por lo menos iban más de sesenta hombres y dos mujeres. Sintes dio la orden de llevarlos a Los Giles pa darles cuero porque en aquel pago no había casas, pa que nadie pudiera escuchar los gritos de aquellos desgraciados. Cuando estaban destrozados los metíamos en el camión y los coches hacia la Sima Jinámar, allí los subíamos hasta donde el camión llegaba, después caminando en fila de uno. Todos los presos sabían que los íbamos a tirar a la fusnia volcánica, yo conocía la zona de cuando iba a cazar por allí con Antoñíto "El cubano". Los que se caían al suelo porque no podrían más los fundíamos a patadas y culatazos, además el picón los cortaba como cuchillas. Todo esa romería sangrienta pa tirarlos después vivos o muertos a un abismo tan negro, tan hondo que cuando caían tardaba un rato en oírse el estampío, lo que demostraba lo profundo que era aquello. Así cada día durante varios años, yo calculé más de quinientos hombres que pasaron solo por nuestra Brigada, hombres trabajadores, jornaleros, también funcionarios, maestros, artistas, había de todo, pero la mayoría eran obreros. A mi nunca se me ha quitado este miedo, sigo despertándome por la noche con sueños terribles, no se me ha ido este sufrimiento, yo iba obligado, pero reconozco los crímenes, le he pedido perdón a varias familias, las llamo por teléfono si consigo el número, se que nunca tendré su perdón, tampoco el perdón de nuestro señor Jesucristo..."

Fragmento de la entrevista realizada el 12 de mayo de 1997 en Guanarteme, a Feluco Acosta Febles, antiguo miembro de Falange Española..

Corresponde éste escrito a relato de lo vivido en Las Palmas de Gran Canaria, en época de la guerra civil de España....

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