
CANARIAS, SIN TECHO Y SIN MILAGROS: LA IGLESIA, ENTRE LA CARIDAD, EL SILENCIO Y LA HIPOCRESÍA
Semanario LA RAÍZ
Cáritas vuelve a denunciar el aumento del sinhogarismo en Canarias, pero el papel de la Iglesia Católica como institución propietaria de un enorme patrimonio sigue bajo la lupa: ¿hasta dónde llega su compromiso social cuando la pobreza duerme en los portales de sus templos?
La caridad que tapa la fractura
La nueva radiografía de Cáritas sobre la exclusión residencial en Canarias confirma lo que las calles ya muestran: más de mil personas sin hogar y cientos de familias al borde del desahucio.
El trabajo de sus voluntarios —personas entregadas que sostienen redes de ayuda básica— es incuestionable. Pero el debate va más allá del esfuerzo individual: ¿qué hace la Iglesia institucional con su poder y sus bienes en un territorio golpeado por la pobreza estructural?
“El sinhogarismo no es un fallo del sistema, es el sistema funcionando como está diseñado”, resume una trabajadora social.
Caridad sin denuncia
Cáritas actúa donde el Estado no llega: reparte comida, paga alquileres de urgencia, acompaña a personas sin techo. Pero rara vez la Iglesia que la impulsa se pronuncia con la misma fuerza frente a las causas de esa pobreza: la especulación inmobiliaria, la turistificación, o la falta de vivienda pública.
Mientras los obispados firman convenios, el mensaje institucional se mantiene tibio. En temas donde la jerarquía eclesiástica ha sido históricamente militante —aborto, educación religiosa, moral sexual— el tono ha sido mucho más duro. Ante la emergencia habitacional, apenas se oyen sermones.
Un patrimonio que duerme mientras otros no pueden hacerlo
La Iglesia Católica en Canarias posee un vasto patrimonio urbano: templos, casas rectorales, colegios cerrados, residencias espirituales y fincas rústicas sin uso.
Muchos de esos espacios podrían convertirse en refugios climáticos, alojamientos temporales o proyectos cooperativos de vivienda social.
“¿Por qué las iglesias no abren sus puertas por la noche para quienes duermen entre cartones?”, se preguntan voces del propio voluntariado.
“¿Por qué los conventos vacíos o los centros de espiritualidad en desuso no se transforman en albergues comunitarios?”
No se trata de exigir milagros, sino coherencia con el mensaje evangélico que inspira el trabajo de Cáritas. La pobreza o el sinhogarism no son culpa de la Iglesia, pero tan beligerante y activa que se muestra para dar altavoz a mandamientos de su doctrina y que "insuficiente" y para " echar de la casa de Dios a los mercaderes" del negocio inmobiliario, la especulación y los desahucios. ¿Porqué no amenazan con la excomunión a los "desokupas" o a los "fondos buitres" que echan a familias y mayores de sus casas?.
Entre el ejemplo y la omisión
La contradicción es evidente: mientras Cáritas recoge los restos del naufragio social, la institución que la promueve se mantiene en la orilla, administrando su inmenso patrimonio sin abrirlo al uso social.
El resultado es un papel ambiguo: una Iglesia que sostiene pero no transforma, que acompaña pero no incomoda, que alivia los efectos del modelo económico sin confrontarlo.
“Cáritas es un dique de contención moral frente a la miseria, pero la Iglesia podría ser una fuerza de cambio estructural si quisiera”, señala un analista social consultado.
El desafío moral
La emergencia habitacional no pide solo caridad, sino coraje político y moral. La fe, traducida en estructuras y bienes, tiene la posibilidad de convertirse en acción liberadora o en complicidad por omisión.
El mensaje de Cáritas —“la vivienda es un derecho humano”— choca con el silencio de la jerarquía que podría multiplicar ese mensaje desde los púlpitos.
Porque cuando miles duermen en la calle, mantener cerradas las puertas del templo también es una forma de tomar partido.


CONTRA LA GUERRA Y LA IMPOSICIÓN CRIMINAL DEL IMPERIALISMO Y SIONISMO

LIBERACIÓN CANARIA: "ENVEJECER SOLOS YA ES UNA EMERGENCIA SOCIAL INVISIBLE"




LIBERACIÓN CANARIA "TEJE" SU PROPUESTA POLÍTICA Y LA EXPONE YA POR TODO EL PAÍS

Una Canarias para los canarios… también cuando enfermamos




