Inventiva canaria para poder subsistir frente a los intereses de España

CULTURA E IDENTIDAD 21 de febrero de 2021 Por Francisca de Gazmira
El ingenio como recurso para superar los obstáculos del modelo colonial
Felipe II prohibió el comercio con Inglaterra
Felipe II prohibió el comercio con Inglaterra

En numerosas ocasiones los intereses de Canarias chocan con los intereses generales del Estado español. Esa constante histórica ha hecho que nuestras islas tuvieran que recurrir a la inventiva para poder saltarse las restricciones que se les impone desde la capitalidad.


Un ejemplo de ello lo encontramos en la obra "Corsarios, piratas y comerciantes: el agitado siglo XVI en Gran Canaria" de Elena Suarez Manrique de Lara. En ella se cuenta como en el año 1571 los canarios de esa época se "saltaron" la prohibición impuesta por la Corona de España de negociar con barcos británicos.
La forma elegida fue llegar a un acuerdo con los comerciantes de esa nacionalidad para establecer un procedimiento que permitiera a Gran Canaria poder seguir manteniendo su vida económica, actividad dispuesta a ser sacrificada por la Corona para satisfacer sus propios intereses.


Cuando un barco llegaba a la isla debía fondear frente al Castillo de La Luz y pedir al gobernador permiso para entablar relaciones comerciales. La respuesta de la máxima autoridad de Gran Canaria era un no rotundo, "ya que España lo prohíbe".


A continuación el capitán del navío debía ordenar a sus marineros disparar varios cañonazos a la costa, teniendo cuidado con no alcanzar a nadie, o desembarcar y quemar alguna choza.


En ese momento se empezaba el intercambio comercial entre las dos partes. Cuando desde el gobierno de España se pedía explicaciones por el incumplimiento de sus ordenes el gobernador respondía que la isla "se veía obligada para evitar males mayores a permitir el comercio" con los supuestos atacantes.

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