El DÍA QUE TE QUIERAN

CANARIAS 24 de marzo de 2021 Por JOSE CARLOS MARTIN
Reflexión en voz alta dirigida a aquellos que usan el nombre de Canarias sin llevarla dentro.
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Sugerente título para una canción a la que Carlos Gardel le puso música, Alfredo Le Pera letra y que los Sabandeños convirtieron, con su propio acento, el nuestro, en esta preciosa pieza que muchos miles de canarios habrán oído e incorporado a su alma alguna vez ( CANCIÓN)).

 

Sugerente título y letra para que la pusiera en su boca esa amada a la que todos dicen querer, Canarias, pero a la que, desgraciadamente más de los que quisiéramos, sólo usan como a muñeca que mostrar, que hacer jirones desde un sitio y otro, que vestir con ridículo disfraz; como si tras ella sólo hubiera trapo en vez de tanta identidad, historia, sentimiento y vida como hay. Sugerente música ésta que nada tiene que ver con el baile de la yenka en que andan algunos, las sintonías electorales en que andan otros y vayan a saber si hasta con el silencio de los corderos en que andan sumidos aquellos/as a los que todo les da igual, aquellos que piensan que esta no es su causa.

 

El día que te quieran de verdad, Canarias, tal vez no importen ni siglas, ni banderas, ni elecciones, ni partidos. El día que te quieran de verdad no harán falta ni vacíos programas, ni líderes dejando ver su colorido plumaje, ni baldías excusas, ni titulares interesados o manipulados de aquí o allá, porque se tendrá el ingrediente fundamental, el motor de cualquier acción humana, ese sentimiento que todos tachan de noño por parecer fuertes pero que profesan en la intimidad a quienes en familia, en su entorno, aman de verdad. 

 

El día que te quieran de verdad, Canarias, callarán los que deciden o empuercan tu futuro en un lejano ministerio de esos, en una oscura notaría, recibiendo un buen fajo de euros por venderte, amañando veredas para hoy sin creer de verdad en tu mañana. El día que te quieran de verdad, Canarias, se acabarán los dimes y diretes, los sí pero no, los conmigo o contra mí, los mesías y los judas, los bocazas y los muditos. 

 

El día que te quieran de verdad, Canarias, lo harán con hechos y no sólo con palabras, lo harán porque por fin habrán entendido que la felicidad de los suyos no sería plena sólo garantizándoles hoy su cole privado, su médico privado, su vida privada de todo lo demás. El día que te quieran de verdad, Canarias, podrán decir que su compromiso no terminaba defendiéndote en la barra de un bar, en la reunión del partido o sentado cómodamente en un despacho oficial. Sólo ese día podrán decir que su pragmatismo servía para algo, sus estrategias de verdad tenían un horizonte noble, su militancia era por ti, patria nuestra, por construir en esta porción de la humanidad que nos vio nacer, el principio de un mundo mejor.

 

El día que te quieran de verdad, Canarias, empezarán a defenderte sin importar como empieza su -ista o su lista, habrán entendido al fin que hacerlo de verdad, con todas sus consecuencias, tenía que ir más allá de poner la mano para migajas, por un sueldo, un trabajo, un acta o un futuro que no conllevará consigo también la esencia misma de su dignidad.

 

Dirán de quienes así te amamos, que no estamos en este mundo y a lo mejor será verdad. Pero es que este mundo, el de ellos, es ese que anda pendiente de lo que decidan unos piratas llamados mercados; es ese que nada a gusto entre la corrupción, ese que tiene a una parte de su población indignada y al resto anestesiada, hipotecada, angustiada. Dirán que quienes así te amamos somos unos soñadores y que no tenemos los pies en el suelo, pero qué bueno es soñar en vez de no poder conciliar si quiera eso porque la conciencia martillea por la noche lo que malo que has hecho durante el día. Dirán que quienes así te amamos, somos unos infantiles, unos radicales, unos románticos, unos inmaduros, pero qué cosas, para juegos de niños los de ellos, que se ajuntan o no según capricho; para radicales ellos que creen que su razón y su verdad es la única posible; para antiguos ellos, que siguen pensando sólo con la barriga y cada día menos con el corazón; para inmaduros ellos que quieren seguir viviendo de Papá Estado aunque éste haga aguas por todos lados como consecuencia de su sinrazón.   

 

El día que te quieran, Canarias, seguro que no sólo bastará con el amor, que habrá que poner mucho empeño, mucha inteligencia, mucha responsabilidad y honestidad que acompañe y llene de mayor consistencia ese motor, pero tendremos algo de lo que ahora adolecemos, la convicción. Mientras tanto, tendrás que seguir haciendo el sacrificio de seguir oyendo a algunos repetir que te quieren, pero a su manera, desayunando gofio por las mañanas, vistiéndose de magos en las fiestas, evocándote en sus proclamas, pero pensando sólo...en su yo.

 

 

 

 

 

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