DOMINGO HERNÁNDEZ: "En Canarias o pensamos por nosotros mismos o nos vamos al carajo"

CANARIAS 28 de mayo de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Lo dice un canario que es una eminencia internacional en materia turística y de la comunicación. Otro canario que tuvo que irse para triunfar. En esta valiente conferencia describe a la Canarias colonia y propone lo que debería ser. NO PUEDES PERDERTE EL VIDEO DE LA CONFERENCIA INTEGRA que publicamos en LA RAÍZ.

 Domingo Hernández Peña nació en Lanzarote, pero ha vivido y vive, desde hace muchos años, en diversos lugares de la Europa continental y de América. Sus reflexiones, especialmente en el terreno turístico y de comunicación, siempre han sido “especialmente lúcidas”, según apuntan fuentes de su entorno.

Peña hace en esta conferencia, un análisis del desconcierto canario, el de aquellos que no saben lo que quieren. No duda en asegurar que el problema de esta tierra es la falta de iniciativa.

 Hacia varios años que no pisaba Canarias tras afincarse en Brasil, pero el profesor lanzaroteño ofreció varias conferencias en Gran Canaria y Tenerife en 2016. Su visita tiene un motivo. Cuando cumplió 80 años, recibió un ramo de flores y una tarjeta con el deseo de que no se olvidara de Canarias. «Decidí volver y decir lo que tengo en la garganta», advierte, en ujn reportaje publicado por Canarias7 con la firma de Cristina González

Aún se pregunta por qué no se olvida de las Islas, si nunca le quisieron. Pero al final llega a la conclusión de que quiere tanto a Canarias porque es aquí donde viven los canarios. «Tengo claro que compartimos, queriendo o sin querer, la cultura de la insignificancia, la creencia de que lo pequeño era o es grande», dice. Una cultura que viene, afirma, del complejo de inferioridad que mantiene a los isleños donde están. 

Fracaso

Hernández Peña enumera otra cuestión que ha compartido, la de la pobreza, de la que nació el resentimiento. Pero las causas del fracaso que para él tiene esta tierra, son muchas, aunque considera que la principal es la falta de iniciativa y de proyecto propio, que existía, pero que se truncó con la creación del régimen fiscal especial, al que no duda en catalogar como un «delito». «Eso mató la iniciativa de los canarios y desde entonces piensan que los que tienen que arreglar Canarias viven en Madrid o Bruselas. Y nadie hace otra cosa que no sea vender lo que otros fabrican», dice.

 Precisamente decidió dar una conferencia en el Archipiélago en el «templo» donde se presta devoción a la iniciativa, la casa museo. «Cuando pienso en canarios con iniciativa no puedo librarme de León y Castillo», asegura. Considera que ha sido el único canario que la tuvo. «¿Se imagina lo que sería Canarias si de cuando en cuando hubiera tenido un León y Castillo?», se pregunta. La historia sería otra.

Domingo Hernández reflexiona sobre varios temas, como el turismo. Un proyecto que considera que se sustenta sobre dos errores: la idea de que con más turistas hay más progreso, que considera una mentira porque en Canarias no se produce nada; y confiar en los intermediarios: los turoperadores. Asegura que si no se solucionan estas cuestiones «no habrá progreso», porque si nadie produce, nadie capitaliza.

 

También apunta a otro problema: la democracia, aunque dice no conocer nada mejor. Un sistema que no critica, pero que cree que en determinados momentos hace falta un «pastor», que no puede ser candidato, porque perdería su condición. «La democracia es destructora cuando no es la canalización del miedo, funciona perfectamente cuando viene de la ruina, la guerra o una dictadura». Da resultado, dice, hasta que se lo creen. Después, tiene que reciclarse, empeorar cada día hasta que la mayoría «confiese por sí misma que tiene los votos, pero no la razón».

 Recuerda una frase que decía  su padre: «En Canarias, si levantas la cabeza te la cortan y si la agachas, te la aplastan». Conoce a canarios que merecerían el respeto social, pero o no están en las Islas o están escondidos por miedo a que le corten la cabeza o se la aplasten.

 Otras frases

  Domingo Hernández Peña (Teguise, Lanzarote, 1935), escritor, estudioso del periodismo, consultor de marketing político y creador de la primera Facultad de Turismo del mundo, en São Paulo (Brasil), es una fuente de conocimiento que parece inagotable. Alterna su residencia en la ciudad brasileña con la estadounidense de Boston. “Vivo seis meses en el infierno y seis meses en la gloria”, describe gráficamente. En esta entrevista no oculta su visión crítica de Canarias, aunque admite que después de “jurar mil veces que jamás volvería, volví mil veces, arrastrado por un sentimiento bastante parecido a un amor enfermizo”.

“Esta tierra tiene un gran mal, que es la falta de iniciativa. El problema es que nadie tiene un proyecto de Canarias. O empezamos a ser nosotros mismos o nos vamos al carajo”.

“Existe el pensamiento catalán, vasco, andaluz… pero no el canario. Esa falta de vida propia no nos permite profundizar en quiénes somos, dónde estamos, hacia dónde vamos y, sobre todo, en qué consiste el pensamiento canario. Que no tengamos conciencia no es una casualidad”.

“Cuando España perdió las colonias americanas, las Islas se quedaron huérfanas, sin hermanos. En la Península surgió una preocupación y para evitar que el Archipiélago corriera la misma suerte, alguien en un despacho de Madrid ideó un régimen fiscal especial que nos permitió sobrevivir durante décadas, pero nos recortó competitividad y evitó que progresáramos como Dios manda”.

“La capacidad de iniciativa ha sido suplantada por el ‘aplatanamiento’ tan típico de aquí. El mal que nos inocularon continúa circulando por nuestro sistema nervioso y por eso quienes se definen nacionalistas siguen mendigando a Madrid y Bruselas. Quieren ser dueños de la tierra que pisan, pero no asumen la responsabilidad de serlo”.

“No he votado ni votaré jamás porque me niego a creer que la razón sea lo mismo que el parecer de la mayoría. En Canarias y en España nos hemos apartado de la senda del bien común, y seguiremos perdidos mientras los votos sigan valiendo más que las personas y mientras no volvamos a sentir, en serio, el peligro de retroceder. En este momento, todas las soluciones razonables están bloqueadas, porque toda nueva mayoría acabaría reforzando la mediocridad de la mayoría que nos gobierna”.

“No necesitamos más partidos, más promesas, más populismos corruptos y miserables, ni por supuesto, un dictador. Hace falta que surja una persona, una sola, que nos sirva de ejemplo e inspiración, con capacidad reconstructora y el alma limpia: alguien que no suba a la tribuna para subastarse como se subasta el pescado. A esa persona hay que encontrarla urgentemente”.

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“Que alguien me explique cuál es el efecto multiplicador de la economía turística. No lo hay porque se va a las cuentas europeas de los dueños de las empresas. Que no nos enrollen más con el discurso turístico. Aquí no se crean puesto de trabajo, sino de criados”.

“Lo de que vivimos del turismo es una gran mentira ya lo que se intensifica solamente es el negocio del transporte y la hostelería, y no el consumo general, no puede haber más progreso con más turistas, si acaso pequeños avances. Ahí debe haber una involucración plena de todo el comercio, la industria y el resto de sectores. No tendremos más progreso mientras sigamos regalando suelo, sol y playas, y no diversifiquemos, de verdad, la oferta”.

“Hay que quitarse de la cabeza que con más turistas hay más progreso y lo segundo es revisar el papel de la intermediación (los turoperadores), sobre todo, porque son los responsables del transporte. Eso es un verdadero peligro. Tampoco los operadores permiten el contacto entre la población flotante y la residente, porque su negocio es otro. Por eso no hay una implicación de todos los sectores productivos del Archipiélago”.

"Ya con Internet los intermediarios son sencillamente innecesarios, además de perniciosos. Mientras la demanda turística esté bajo el control de los viejos intermediarios, hay poco que hacer. Yo propongo un remedio: que la idea de consumir sustituya a la de viajar y dormir, y que la comunicación reemplace a la intermediación”.

“Defiendo la práctica del alquiler vacacional en nuestras zonas turísticas porque el 100% de la economía que genera se queda aquí, en las familias. En cambio, se le persigue porque hay que proteger al coloso”.

El futuro de Canarias pasa por “menos turismo, más creatividad y mejor comunicación. En este archipiélago nunca entendimos que solo existe lo que se comunica. Venimos del miedo histórico a la palabra. Y nos hemos dedicado a no comunicar durante siglos”.

 Fuentes: Nación Canaria y Diario de Avisos 

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