HAY PARTIDO

CANARIAS 25 de octubre de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Muchos daban por perdida hace unos meses la lucha por salvar el Bco.de Arguineguín. La política de hechos consumados y la desigual proporción de poder, presagiaban lo peor para quienes seguían en la brega de pararle los pies a Antonio Morales y REE. Pero, contra todo prosnóstico, en el tiempo de descuento, ha llegado un "gol por toda la escuadra" que ha puesto "el partido" de nuevo en empate y a la ciudadanía en pie. La coincidencia en el tiempo de varias luchas en defensa del territorio y la soberbia con la que han pretendido enfrentarlas desde el "equipo de las élites", ha dado la vuelta a la tortilla. Todo un movimiento de disidencia se está gestando y eso permite aventurarnos a pensar y decir que "hay partido".
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El pasado sábado las calles de Las Palmas de Gran Canaria, asistieron a algo más que una manifestación en contra del Proyecto de instalación de una central hidroeléctrica en el BArranco de Arguineguín, Chira y Soria. Si acudieron a ella 10.000 o más personas es ya secundario. El logro tiene variables cualitativas más valiosas y trascendentes. Lo del sábado en Gran  Canaria y Tenerife, representa la punta de un enorme  icerberg que amenaza con romper el casco del todopoderoso Titanic que representa el bloque de partidos que sostienen el sistema y el modelo productivo actual en Canarias. Asoma por la puerta una disidencia creciente, que ya es capaz de articular una resistencia que puede ir más allá de las simples movilizaciones. En Cuna del Alma, la acción directa, tomar las palas, desafiar al poder, ha servido para cuestionar incluso al mismo movimiento ecologista tradicional. Una juventud formada, capaz y altamente sensibilizada, ha decidido dar un paso al frente y sumar fuerzas para cuestionar la relación de poder actual. 

En Gran Canaria el sábado, había colectivos y organizaciones de todo el país, que acudieron en apoyo y sinergia con la causa mayor que los identifica. En Tenerife se logró una asistencia muy notable, a pesar de la premura con que fue convocada. Pero más importante que eso resulta que más del 80% de las personas que asistieron a ambas, no tenían muy probablemente cumplidos los 35 años y que entre quienes las organizaban, la juventud era mayoría. Eso nos lleva a pensar que hay un reemplazo generacional en el activismo canario, que viene además más preparado que nunca y que no está dispuesto a canalizar sus inquietudes por vías que ya consideran muertas, castradas, compradas por el poder. 

Es más que probable, que los promotores políticos y económicos del ecocidio que en este momento está padeciendo el país, aún no sean del todo conscientes de lo que se les viene encima. Ellos creen que con el abanico de partidos políticos que tienen en nómina en Canarias, los cimientos de su poder está garantizado. Pero este es un análisis al que se les escapa que, si surge un gran movimiento ciudadano que agrupe y articule a esa disidencia y oposición democrática, el "partido" se jugará entre dos bloques diferenciados: partidos y ciudadanos. A los primeros se les puede "envolver". El segundo sin embargo sería más inabarcable y peligroso, porque no estaría mediatizado por el parlamentarismo eunuco y las reglas del juego del sistema imperante. 

Son decenas de miles las personas que se han divorciado de la política tradicional y sus escuderos. Ciertamente se encuentran resignadas en la abstención y la indignación no canalizada pero, ¿qué pasaría si se forjara una gran bloque ciudadano, de amplio espectro, con el denominador común de arrasar con la clase política imperante y todo el tejido clientelar de corrupción que la sostiene?. Desvirtuado aquel 15M, enlatado el malestar social que lo hizo emerger en su día, pero no las razones que lo hicieron detonar, ¿quien pone en duda que, en un mundo convulso, el archipiélago no pueda tener una pulsión de ruptura y cambio?. Hay síntomas e indicadores que abren ese posible escenario a la probabilidad. Hubo otras épocas e incluso actores políticos que ofrecieron respuestas a coyunturas de parecida complejidad. Tal vez estemos, no sólo ante un cambio generacional en los protagonistas de este nuevo intento, sino ante una ventana de oportunidad que es además necesaria y largamente anhelada.

Hay partido. Al menos, hay partido.

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