
A LAS IZQUIERDAS TRISTES: SE ACABA EL TIEMPO
Una reflexión sobre las razones de la perdida de votos y apoyos por la izquierda en Canarias.



Es curioso cómo se usan las palabras y con qué finalidad. Detrás de todas ellas está la intención del hablante. La palabra “turismofobia” cada vez está más presente en todos los medios y no cabe duda de que se hace para poner todos los focos, no en la raíz del problema, sino en quien lo padece.
El mantra de que Canarias vive del turismo ha estado presente en nuestras vidas desde hace décadas, y hemos fundado nuestra sociedad sobre esa base: todo se ha articulado para servir al visitante. Pero hemos llegado al punto de ebullición, donde la tierra que pisamos se ha convertido en un parque de atracciones que precisamente atrae a muchos inconscientes que no saben ni a dónde vienen.
Y no exagero. Gracias a las redes podemos ver continuamente personas desubicadas que se pasan las normas por el arco del triunfo. No voy a reproducir cada una de las fechorías, pero todos conocemos lo que ha pasado últimamente en volcanes, jameos, bosques y playas. Tampoco les voy a dar más protagonismo a quienes pintan una casa antigua y se creen artistas. Eso es puro ego, producto de la sociedad actual, que se queda en la superficie de las cosas demasiado a menudo. Y también pasará.
A parte de una minoría de incívicos y estúpidos, el amado turismo antes se concentraba en lugares donde los residentes se desplazaban a trabajar, como si de una mina se tratara. Caleta de Fuste, Costa Calma o Corralejo eran núcleos turísticos que alimentaban al resto de la isla, pero ahora los turistas están por todas partes, compitiendo con el local por su territorio, con ventaja económica, como una especie invasora que desplaza a la otra. Cojamos aire: turismo sí, pero con cabeza. Para nuestro beneficio.
Por otro lado, tenemos también la nueva población que viene a trabajar en el sector, porque no olvidemos que el turismo es una industria súper rentable, que genera muchísimos beneficios económicos y por eso no para de crecer. Esta población nueva, cuya velocidad de instalación ha crecido exponencialmente desde la pandemia, ocupa viviendas. También necesita médicos, profesores, agua y comida.
Si ya estábamos mal, ¿cómo vamos a estar ahora? Si por un lado gastamos dinero público en invitar a los nómadas digitales a instalarse en las islas, cuya previsión para este año es que lleguen a los 100.000; si una de cada dos casas en Fuerteventura las compra un extranjero a precios inalcanzables para los majoreros; si los alquileres no paran de subir y no hay vivienda pública en construcción; si nos gastamos en Canarias 66 millones de euros para promoción turística, lo que significa un 26% más que el año pasado; si seguimos propiciando macroproyectos declarados de interés insular (la llave que abre todas las puertas de la dichosa Ley del Suelo)... ¿Cómo nos vamos a sentir los nativos? Pues ultrajados, vilipendiados, desoídos, abandonados, inferiores, abusados, impotentes, frustrados, ansiosos, tristes, furiosos, rendidos y vencidos.
¿Por qué aprovechan encima para señalarnos? No es turismofobia, es CANARICIDIO. Si quieren neologismos, ahí lo tienen. Esto ya es un fenómeno acuñado.
El despertar del pueblo canario ya comenzó. Deseo que los políticos se hagan cargo y comiencen a trabajar por la gente normal, no por las grandes empresas o multinacionales. Aunque no es eso lo que se extrae cuando no dan la cara por los trabajadores de la RIU, sino que salen en defensa de la multinacional que ha faltado el respeto a todos nosotros, saltándose la valla del dominio público. No es actitud de protección hacia el pueblo lo que se ve en casos como el de La Tejita, La Pavona, Chira Soria o el Oliva Beach.
Sabemos que el camino es parar, analizar y gestionar, pero ya estamos llegando tarde. La gente se ahoga y no es tonta. No podemos llegar al punto de tener conflictos personales, sociales, en la calle, en la playa, porque "vivimos en el paraíso". Pero es que este paraíso es cada vez más infernal, ¿cómo es posible que estemos llegando esto?

Una reflexión sobre las razones de la perdida de votos y apoyos por la izquierda en Canarias.






No nacimos ayer, ni como nación (más de 3.000 años), ni como ideología política (más de 100 años).

Según los servicios jurídicos del Parlamento lo del director general de SCS con el diputado Caraballo fue ",una pasada", pero la Mesa que preside la Cámara autonómica se manifiesta "incompetente" o lo que es lo mismo "no hará nada por la víctima". Los dinosaurios Ana Oramas, Gustavo Matos y Mario Cabrera se "agarran a un clavo" y dan coba a un precedente que dejará impune que cualquier miembro de un gobierno pueda tratar como levde la gana a un diputado en el mismísimo parlamento. "Están bonitos".

La Raíz se hace eco y congratula del contenido del comunicado hecho público por Intersindical Canaria y la Federación Sindical Canaria y publica íntegramente el mismo .

¡Hay que unirse para parar a la ultraderecha!, dice la izquierda. Como si este fuera el único problema que amenaza nuestra sociedad. Que el fascismo conquiste más parcelas de poder es un drama, cierto,¿pero no lo es que la izquierda sólo pueda y quiera ofrecerse como escudero del PSOE?. Son muchísimas las veces en que el "malmenorismo" se nos ha querido inocular en vena y ha sido para "más de lo mismo". ¿O es que ir con el partido del cacique de Adeje y Presidente del PSOE, representa una aberración asumible por más tiempo?.¿De verdad no se puede y debe aspirarse a una alternativa real y mejor?. ¿De verdad esta es la izquierda que se nos presenta como transformadora?.

El partido nacionalista de izquierdas reclama frenar macroproyectos, limitar la presión demográfica y virar hacia una economía del “buen vivir” basada en la soberanía energética y agroalimentaria.

Según distintas fuentes,más de 50 pesqueros españoles navegan “a oscuras” frente a Canarias. Petroleros y buques militares también borran su rastro. La ONG internacional Oceana ya ha denunciado a 50 barcos de pesca españoles por apagar intencionadamente sus sistemas de geolocalización durante 132.420 horas en 2024, con apagones concentrados frente a África occidental, en rutas que pasan junto a Canarias.

Una reflexión sobre las razones de la perdida de votos y apoyos por la izquierda en Canarias.