AFROFOBIA: ¿ALGO MÁS QUE APOROFOBIA?

LA BAJA DEL SECRETO 08 de abril de 2022 Por Carmelo Losada
Hace muchos años que existe en Canarias una importante presencia de personas de diferentes procedencias. Las comunidades china e hindú son una muestra por todos conocida de que la permeabilidad de la sociedad canaria a las diferencias culturales o diversidad étnica nunca ha representado mayor problema. Muchos miles llegaban hace décadas desde los países africanos limítrofes con intención de hacer comercio.¿Porqué es otra la lectura que se está haciendo ahora con la llegada a nuestras costas desde nuestro continente más cercano?. ¿Quienes y porqué alimentan esa animadversión que está llegando a límites enfermizos?.
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Canarias es un archipiélago situado en el continente africano. Cualquier otra consideración que se quiera hacer al respecto, ya sea para rebatir esta condición geográfica o para ampliarla con otras consideraciones, está barnizada de ideología. Pero si aceptamos el hecho indiscutible de vecindad o cercanía a los países y territorios que tenemos más próximos, uno y otro prisma debe aceptar al menos que el hecho migratorio resulta inevitable. La legalidad o no, la cuantía, las razones, los factores, podrán ser sujeto de debate, análisis y hasta polémica pero resulta más que evidente que Canarias no podría estar ajena a un fenómeno como la migraciones que son tan antiguos como las mismísima humanidad. Todos los pueblos que han recalado en este archipiélago, incluído los primeros canarios, llegaron aquí como nosotros llegamos a otros lugares y latitudes. Por tanto, si existe hoy un rechazo exagerado a la llegada de migrantes desde las costas del continente africano, hay factores de carácter ideológico.

¿De verdad existe en Canarias racismo?¿Miedo o odio al extranjero?. ¿Porqué a los africanos?¿Porqué de manera exagerada a los marroquíes?. Detrás de todo esto hay que concluir que hay una cuestion de tipo ideológico, inoculado no sólo por el colonialismo, sino por un clasismo que también condena a miles de seres humanos a ser el último peldaño del sistema. En Canarias el colonialismo ha integrado a aquellas comunidades que le daban negocio y rentabilidad pero a la vez ha construido un argumentario que permitiera alejar a Canarias de sus vecinos. Es impensable que lo que la naturaleza ha unido, no se haya materializado también en relaciones y sinergias de tipo económico y humano. Es difícil imaginar a una España sin relaciones comerciales con Francia y Portugal en esta o cualquier otra época histórica, como entre el REino Unido e Irlanda o la península escandinava con Dinamarca.

El discurso racista en Canarias existe. Es cierto que hasta hace muy poco ha sido de baja intensidad, por "lo bajini". Es cierto también que no se da con la virulencia que en otras latitudes, pero negar que está presente en un segmento de nuestra población y que responde a una inoculación bien diseñada y fabricada, sería un error. Decir que ese racismo es por una cuestión étnica es más matizable. Por mucho que se empeñen sus instigadores, el comportamiento de un conjunto importante de la población canaria con los migrantes africanos, norteafricanos principalmente, es más de clase que por prejuicios raciales o de fondo supremacista como se da en Europa o Estados Unidos. 

Aunque en los últimos meses la cara más visible del argumentario antiafricano ha sido espoleado por la oleada migratoria orquestada por las mafias, la crisis económica originada por el Covid en Marruecos y distintos poblemas crónificados por el subdesarrollo en el continente, hay un fondo de más calado que no es nuevo en Canarias y que tiene al mismo precursor entre bambalinas: el colonialismo español.

Para el colonialismo español en Canarias "Africa debe ser vista por los canarios no como una oportunidad sino como una amenaza, no como economías que en algunos casos están situadas entre las más emergentes, sino como sinónimo de hambre y miseria. Africa debe ser mostrada con el prisma del bwana civilizado, todo atraso, todo un mundo lleno de sombras y peligros". Como añadido de esto, "quienes de allí salen deben ser vistos como una turba, como los potenciales promotores de robos, violencia y hasta terrorismo yihadista". "A más separamos a Canarias de Africa, más la recluimos en una Europa que encima la desprecia y no la considera siquiera una igual, sino un solarium, un negocio, su extrarradio y ahora también una cárcel para migrantes. 

Si los migrantes africanos no fueran mayoritariamente jóvenes encandilados por el falso "sueño europeo" sino inversores multimillonarios o promesas del negocio deportivo, las fronteras estarían abiertas de par en par y con ellas su "legalidad". Pero el colonialismo europeo, que sí que fue ilegal, ladrón, asesino y depredador en Africa, no está dispuesto a aceptar en su "club", nisquiera en su "prostíbulo canario", a nada que no sea dinero, que no represente un valor más allá de la mano de obra semiesclava. Y para no tener que reconocer eso, en Canarias espolea, alienta, incendia con bulos, mentiras y sensacionalismo a una población canaria mil veces golpeadas ya por la españolidad  y europeidad, que tampoco les llena sus barrigas, sino de miseria  y precariedad sus mentes.

Debe ser una lucha anticolonial más, desmontar los argumentos del colonialsmo sobre Africa, sobre los migrantes. Tenemos que dejar de seguir los argumentarios que por inercia llevan a nuestra gente a ver a Africa como un problema y no como una oportunidad, porque España nos quiere en una burbuja mental para cimentar así mejor nuestra dependencia. Construyamos nuestro propio argumentario en donde no quepan ni el racismo, ni la aporofobia ni el buenismo. Africa está ahí y con ella y en ella China. Si los españoles prefieren inmolarse en su eurocentrismo será su problema.

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