
El anticolonialismo es la llave de la soberanía.

Corta y al pie, como se dice en el argot futbolístico: Para hacer del archipiélago un país soberano hay que romper con el sistema colonial.
Debemos articular un movimiento anticolonial que cubra las máximas áreas sociales posibles para afrontar las constantes y duras trabas burocráticas que impiden, bajo el sistema actual, confeccionar una alternativa de soberanía en Canarias.
Como dije en artículos anteriores, más allá de la ideología de cada una de nosotras, el anticolonialismo debe ser un fundamento crucial e imprescindible; sin él, cualquier intento, por bienintencionado (o no) que sea, caerá en saco roto.
Todos nosotros, el grueso del pueblo canario, dando una brega popular incesante y bien organizada, podemos y debemos comenzar a dar los primeros pasos en ese sentido, dado que el "reloj" juega en nuestra contra, pues cada minuto que pasa es un minuto que gana el colonialismo para su pillaje, cada vez más brutal, más inhumano, pendiente solo de los beneficios obtenidos a base de explotación y nada dispuesto a terminar con toda la destrucción que ello provoca.
Se están viendo cada vez más respuestas a pié de calle en ese sentido soberanista, con las luchas contra 'Cuna del Alma' y 'Chira - Soria' a la cabeza, sin obviar otras tan loables y justas como la que lleva más de un año la 'Acampada Reivindicativa' en Achinech a favor del derecho a la vivienda.
Ahora es el momento idóneo para alzarnos en post de un futuro digno, no lo desaprovechemos, pues la alternativa es la catarsis, literalmente hablando, de nuestro país archipielágico.
Canarias no se vende, Canarias se defiende. Y para defenderla, anticolonialismo.



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