
DE CANARIOS A ‘RESIDENTES’: EL LENGUAJE QUE BORRA NUESTRA IDENTIDAD
EN LEGÍTIMA DEFENSA19/01/2025
Semanario LA RAÍZ
En los últimos tiempos, una inquietante tendencia ha comenzado a ganar terreno en los medios de comunicación del Archipiélago Canario: la sustitución del término canarios por residentes al referirse a la población del archipiélago. Una aparente modificación lingüística que, lejos de ser casual, esconde un trasfondo ideológico que pretende diluir la identidad del pueblo canario en una amalgama de datos demográficos y censales.
Este cambio, impulsado desde ciertas líneas editoriales, no es una simple cuestión de semántica. Hablar de “residentes” en vez de “canarios” supone un intento de reducir a la población del archipiélago a un mero censo administrativo, obviando la historia, la cultura y el arraigo de un pueblo que habitaba estas islas mucho antes de que se convirtieran en la colonia turística que hoy conocemos.
¿Error inocente o estrategia premeditada?
No hace falta ser un experto en comunicación para entender que el lenguaje construye realidades. Reemplazar el término canario, que implica pertenencia, identidad y legado, por residente, una palabra fría y burocrática, es una forma sutil pero efectiva de borrar a los canarios como sujetos históricos y culturales. Es como escribir sobre Madrid sin mencionar a los madrileños, o sobre Cataluña sin reconocer a los catalanes. Simplemente, un sinsentido.
Pero la cuestión va más allá. En un archipiélago donde las políticas de turistificación extrema, el expolio del territorio y la creciente pérdida de soberanía económica están desplazando progresivamente a los canarios, este tipo de lenguaje no es casual. Es una estrategia calculada que busca normalizar la idea de que Canarias es un espacio abierto, disponible para ser habitado y explotado por intereses ajenos, sin reconocer la voz ni los derechos de quienes han construido su identidad a lo largo de los siglos.
“NO SOMOS RESIDENTES, SOMOS CANARIOS” – VOCES CRÍTICAS FRENTE A UNA NUEVA COLONIZACIÓN LINGÜÍSTICA
Diversas voces de la sociedad canaria han mostrado su indignación ante esta tendencia lingüística que consideran una falta de respeto y una estrategia para diluir su identidad.
Alejandro Pérez, sociólogo y activista cultural, señala que: "Este cambio en el lenguaje no es casual. Nos quieren convertir en simples números, en meros residentes sin arraigo, para allanar el camino a una Canarias sin canarios. Nos están desplazando en nuestra propia tierra y encima pretenden hacernos sentir como los colonos, los extranjeros."
Por su parte, la periodista Elena Morales advierte sobre el papel de los medios de comunicación en esta narrativa: "Es preocupante cómo algunos medios han adoptado sin cuestionarlo esta terminología que, de forma sutil, contribuye a borrar la identidad canaria. Canarias no es solo un lugar donde se reside, es una nación con una historia, con un pueblo que merece ser nombrado y respetado."
Desde el ámbito académico, el historiador Juan Luis Rodríguez subraya el impacto histórico de estas estrategias de invisibilización: "No es la primera vez que se intenta eliminar la identidad canaria desde el lenguaje. Durante siglos se nos ha impuesto una visión externa que nos relega a ser simples sujetos pasivos de la historia. Hoy, el término 'residente' es la nueva forma de colonialismo cultural."
En las redes sociales, el descontento se ha hecho visible con campañas bajo etiquetas como #SoyCanarioNoResidente o #CanariasParaLosCanarios, donde numerosos ciudadanos denuncian que se sienten desplazados en su propia tierra:
"Si acaso residentes son otros que han llegado aquí con privilegios mientras a nosotros nos relegan a un segundo plano", se lee en varios comentarios virales.
¿Dónde quedan los canarios?
Los canarios no somos solo una cifra en el padrón municipal, somos un pueblo con raíces, con historia y con derecho a ser reconocidos como tales. Intentar borrar nuestra identidad bajo términos genéricos es un insulto, una falta de respeto y, en última instancia, una maniobra para justificar la marginación social, económica y cultural que sufrimos en nuestra propia tierra.
Ante este panorama, es imperativo que los medios de comunicación asuman su responsabilidad y rechacen este tipo de prácticas que atentan contra la identidad canaria. Porque no somos simplemente residentes, somos canarios, con todo lo que ello implica.
Llamado a la acción
La lucha por la identidad canaria no solo pasa por la defensa del territorio o la economía, también se libra en el terreno del lenguaje. Si dejamos que nos reduzcan a meros “residentes”, estaremos aceptando, sin resistencia, la narrativa colonial que sigue pesando sobre nuestro archipiélago. Es momento de alzar la voz, exigir respeto y reafirmar que ser canario es mucho más que residir en estas islas, es pertenecer a ellas.



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