
Genocidio en Palestina, colonialismo Yankee en Ucrania y expolio en ciernes en el Sáhara: el cinismo del nuevo desorden mundial
Semanario LA RAÍZ
La política internacional es un espectáculo de hipocresía. Un circo donde las potencias juegan a ser defensores de los derechos humanos mientras financian guerras, saquean recursos y masacran pueblos . Un orden mundial en el que la condena o el silencio no dependen de los principios, sino de los intereses estratégicos y económicos de cada actor.
Palestina, el Sahel, Ucrania y el Sáhara Occidental son solo la punta del iceberg de un sistema global donde la vida humana tiene distinto valor según el pasaporte que la acompaña. A esta lista se suman conflictos invisibles para los medios de comunicación, como los de Yemen, Sudán del Sur, República Centroafricana, Myanmar o Haití. Naciones devastadas por la guerra, la miseria y el abandono absoluto de la comunidad internacional, convertidas en campos de exterminio silenciosos donde la única regla es sobrevivir o morir en el olvido.
Palestina: un genocidio con patrocinio occidental
Lo que Israel está perpetrando en Gaza y Cisjordania no es una guerra, es un genocidio. La limpieza étnica del pueblo palestino avanza con el respaldo de Estados Unidos, la complicidad de Europa y la indiferencia de las Naciones Unidas. No es una "crisis humanitaria", es el exterminio de una población, la destrucción metódica de sus hospitales, sus escuelas, su historia, su derecho a existir.
Las cifras lo confirman: más de 40.000 palestinos asesinados en Gaza desde el inicio de la ofensiva israelí, incluyendo más de 13.000 niños. A esto se suman miles de desaparecidos bajo los escombros, cuyos cuerpos jamás serán recuperados. Más de 10.000 personas encarceladas sin juicio, muchas de ellas sometidas a torturas en prisiones secretas. El castigo colectivo como estrategia militar.
La destrucción no es casual: es parte de un plan sistemático para hacer la vida en Gaza y Cisjordania insostenible. Hospitales bombardeados, ambulancias atacadas, médicos asesinados. Infraestructura esencial reducida a escombros para provocar hambruna y epidemias. Gaza ya no es una ciudad en ruinas, es un matadero al aire libre.
La ONU emite comunicados sin peso, resoluciones que Israel ignora con total impunidad. ¿Por qué? Porque el genocidio palestino es un negocio: el complejo militar-industrial estadounidense y europeo se lucra con la venta de armas a Tel Aviv, las empresas petroleras redibujan los mapas energéticos y los medios de comunicación hegemónicos justifican la barbarie con eufemismos.
Sahel: la guerra que no existe para la comunidad internacional
La inestabilidad en el Sahel ha cobrado más de 20.000 vidas solo en 2023. Países como Malí, Burkina Faso y Níger están atrapados en un torbellino de violencia donde la guerra es la norma y la paz, un concepto inexistente. Francia, tras décadas de colonialismo disfrazado de cooperación, ha sido expulsada por una ola de gobiernos militares que buscan respaldo en Rusia. Pero el problema sigue siendo el mismo: el saqueo sistemático de sus recursos. Ayer colonialismo UE, hoy colonialismo ruso.
Níger tiene uranio, Malí tiene oro, Burkina Faso tiene petróleo. Pero nada de esto pertenece a sus pueblos. Europa y Estados Unidos llevan décadas asegurándose de que la riqueza de África fluya hacia sus mercados mientras el continente queda sumido en la miseria y el conflicto perpetuo.
La ONU no convoca reuniones de emergencia por el Sahel. No hay sanciones, no hay embargos, no hay misiones de paz serias. Porque, para la comunidad internacional, la muerte en África no es un problema, es un dato estadístico.
Ucrania: la guerra que Occidente necesita
Más de 500.000 muertos entre ambos bandos, millones de desplazados, ciudades arrasadas. Pero la paz no está en verdad en la agenda de nadie por humanidad. Porque la guerra en Ucrania no es solo una disputa territorial, es un tablero geopolítico donde Estados Unidos y Rusia libran una batalla indirecta.
La Casa Blanca de Biden no quería una solución diplomática, sino una guerra de desgaste que mantuviera a Moscú ocupado y a Europa atada a los intereses estadounidenses. Mientras tanto, el complejo militar-industrial hacía su agosto: las empresas de defensa reportan beneficios récord, el gas licuado estadounidense sustituye al ruso y la OTAN amplía su influencia. Con Trump la cosa se amplia: quieren todos los recursos minerales de Ucrania, de Groenlandia, de Canadá......
Rusia, con su nostalgia imperialista, juega su propio juego. Ucrania no es solo un vecino incómodo, es una pieza clave en la ambición de Putin por consolidar su control sobre las exrepúblicas soviéticas. No hay intención real de negociación, porque en la lógica de las grandes potencias, la guerra es siempre más rentable que la paz. Cierto que mantener una guerra durante más tiempo va también en su contra, pero " lo de la operación especial" llevaba camino de convertirse en otro Afganistán o Vietnam ruso y tampoco empezaba a compensar.
Ni EEUU ni Rusia defiendennun orden mundial más justo sino un desorden del que puedan sacar tajada.
España, Marruecos y el Sáhara: la traición como política de Estado
Mientras el genocidio palestino y la guerra en Ucrania dominan titulares, otro expolio se fragua en el norte de África. España, en una de sus decisiones más vergonzosas de los últimos tiempos, ha sellado su traición al pueblo saharaui alineándose con Marruecos en su ocupación del Sáhara Occidental.
Estados Unidos, Israel y la Unión Europea han puesto sus ojos en los vastos recursos saharauis: fosfatos, gas, pesca y potencial en energías renovables. Marruecos, convertido en socio privilegiado de Occidente, se frota las manos mientras España abandona sus compromisos históricos para garantizarse un asiento en la mesa del saqueo.
Europa, que condena la anexión rusa de Crimea, aplaude la ocupación marroquí del Sáhara. Otra muestra más de la hipocresía estructural que rige la política internacional.
Los conflictos invisibles: la guerra de los nadies
Mientras los focos se centran en las guerras mediáticas, otros conflictos se perpetúan en el silencio absoluto. Yemen lleva años sumido en una catástrofe humanitaria con más de 370.000 muertos. Sudán del Sur sigue atrapado en una guerra civil que ha desplazado a más de 4 millones de personas. Haití, devastado por la violencia de bandas y la injerencia extranjera, se desmorona sin que nadie mueva un dedo.
Y luego están los muertos sin guerra: los que huyen de la miseria, del hambre, de la persecución política, de la desesperanza. Más de 100.000 personas han muerto en los últimos 30 años intentando cruzar el Mediterráneo. Ahogados en el mar, convertidos en cadáveres anónimos en el desierto, ejecutados en las fronteras de los países que se autodenominan democráticos.
La ONU: la gran farsa del siglo XXI
Las Naciones Unidas han fracasado. No porque sean incapaces, sino porque han sido diseñadas para fracasar. Su Consejo de Seguridad es un club de élite donde cinco potencias con derecho a veto (EEUU, Rusia, China, Reino Unido y Francia) deciden qué conflictos merecen atención y cuáles no.
¿Alguien cree que estos países van a votar en contra de sus propios crímenes? EEUU jamás permitirá sanciones contra Israel. Rusia bloqueará cualquier intento de condenar su invasión a Ucrania. China hará lo mismo con su represión en Xinjiang.
Las Naciones Unidas no pueden hacer nada porque ninguno de sus miembros permanentes está dispuesto a perder el único escudo que los protege de ser repudiados y sancionados por el resto del planeta. Mientras tanto, el mundo arde y la ONU sigue emitiendo comunicados sin consecuencias.
La barbarie como nueva normalidad
El problema no es que el mundo esté en llamas. El problema es que a los que lo controlan no les importa.



EL BRUTAL COLONIALISMO ESPAÑOL EN AFRICA: PORQUÉ "EN LA ESCUELA NO TE HABLARON A TI"

ESTAMOS EN GUERRA Y HAY QUE POSICIONARSE O MORIREMOS EN LA CUEVA

UNA MOCHILA, TRES DÍAS Y MUCHAS PREGUNTAS: QUÉ NOS ESTÁ DICIENDO REALMENTE BRUSELAS

UN MUNDO SIN LINEAS ROJAS: LA COMUNIDAD INTERNACIONAL HA MUERTO



El entramado que militariza Canarias: clústeres empresariales, ARQUIMEA y la élite pro-OTAN tras la Fundación Ferrer-Dalmau

¿ Qué está ocurriendo en La Fortaleza de Ansite, en el corazón de Tirajana?


