ESPAÑA Y MARRUECOS CONVIERTEN NUESTRAS AGUAS EN UN CEMENTERIO

CANARIAS 30 de marzo de 2021 Por Semanario LA RAÍZ
La ONU incrementa en un 40% el número de víctimas que ha perdido la vida intentando llegar a Canarias desde diferentes países del continente. El Estado español guarda silencio y no ha querido dar datos a pesar de que dispone de medios de detección y localización.

Naciones Unidas cifra en al menos 850 personas las que han perdido la vida frente a nuestras costas en 2020, pero otras ONG como Cruz Roja las eleva hasta 1800. El gobierno español, ese que alardea de "defensa de la costas canarias frente a posibles amenazas" demuestra que, en realidad, es incapaz de saber lo que ocurre siquiera en las aguas que están bajo su jurisdicción o simplemente ha omitido el auxilio a estas casi 200o personas que han muerto ahogadas y aún permanecen desaparecidas. Las autoridades marítimas españolas en Canarias son una répilca de la ineficacia, incapacidad e irresponsabilidad de sus homónimos en tierra. Con todos sus juegos de guerra, satélites y aviones de distinto tipo apenas controlan la arribada o deriva de estas embarcaciones, lo que hace pensar y mal, hasta qué punto se acentúa la vulnerabilidad de nuestras costas frente a trasiego de barcos con mercancías peligrosas, narcotráfico e incluso trasiego de buques que esquilman nuestra fauna marina.

La política migratoria de la UE y España en Canarias se caracteriza pues por campos de concentración masificados e infradotados en Tierra y cementerio de inocentes en el mar. Y el gobiernito de las flores mientras tanto, sigue sollozando por su mala suerte, poniendo la mano para hacer de carcelero y mirano para los celajes ante un drama humanitario que, si fuera en otras latitudes, estaría poco menos que haciendo grandes llamados a la solidaridad.

Mil ochocientos muertos en las aguas que rodean las islas de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote serian el equivalente a la totalidad de la capacidad de todo un cementerio de un pueblo de nuestras medianías. De los más de 31 mil llegados vivos a nuetras costas, cuyo destino no se sabe con meridiana claridad, la ONU también tendría que pronunciarse. No parece de recibo que esos campos de concentración, en donde ha faltado la comida en más de una ocasión o que están empezando a estar rodeados de pequeños campamentos de refugiados auxiliados por la población, parezcan propios de país avanzado alguno como presumen. Tampoco es muy de recibo, que no se sepa con exactitud el paradero de al menos 3 mil de ellos, unos en la calle, otros en barrancos, otros salieron de las islas sin saber hacia donde, etc. 

En el imaginario colectivo, el Estado español ha colocado que es Marruecos quien no controla sus fronteras y puede ser cierto pero, ¿Y España?. Queda bastante claro cual es el rol verdadero de las autoridades marítimas, civiles y militares, españolas en Canarias y no es precisamente la de prevenir un incidente propiciado desde el exterior, sino desde el interior de Canarias. 

Vaya nuestro reconocimiento a los cientos de profesionales y voluntariado que intenta combatir con valentía y entrega esta tragedia. Ellos son los únicos que merecen nuestro respecto.

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