
30 DE ENERO: 12.000 NIÑOS ASESINADOS DESPUÉS, LAS AULAS DE CANARIAS ALZAN SU VOZ POR PALESTINA CON UNA LECCIÓN DE PAZ CONTRA EL GENOCIDIO
Semanario LA RAÍZ
Más de 50 centros educativos en Canarias se preparan para conmemorar, el próximo 30 de enero, el Día Mundial Escolar por la Paz y la No Violencia con una contundente reivindicación en apoyo al pueblo palestino. La iniciativa, impulsada por el colectivo de Enseñantes de Canarias por Palestina, tiene como objetivo denunciar lo que califican como un genocidio y alzar la voz por una paz duradera.
En cada centro, las actividades tendrán un carácter simbólico y participativo, con total autonomía en su organización. Entre las acciones previstas destacan la confección de banderas palestinas, la plantación de olivos en los huertos escolares como símbolo de resistencia y esperanza, performances alusivas a la situación del pueblo palestino y la lectura de un manifiesto que reclamará el fin del genocidio y la opresión.
UNA MOVILIZACIÓN CLAVE FRENTE A LA FRAGILIDAD DE LA TREGUA
El contexto internacional añade relevancia a estas iniciativas. Esta semana, Israel y Hamás han anunciado un alto al fuego, un acuerdo que, aunque representa un respiro en medio del conflicto, llega marcado por el escepticismo tras repetidos fracasos de treguas similares. Por ello, desde Enseñantes de Canarias por Palestina insisten en la importancia de mantener la movilización global, no solo para respaldar la paz, sino también para exigir el fin de las dinámicas de apartheid, colonialismo y violencia estructural que sufren los palestinos.
La comunidad educativa canaria, históricamente comprometida con los valores de la paz y la justicia social, vuelve a situarse como un ejemplo de activismo consciente y transformador. Los actos del 30 de enero no solo serán un mensaje de solidaridad, sino también un grito de denuncia contra las violaciones de derechos humanos y una apuesta por un futuro más justo.
LA EDUCACIÓN COMO SEMILLA DE CONCIENCIA SOCIAL
Cada acción programada en los centros canarios tiene un propósito claro: convertir la educación en una herramienta de cambio. La plantación de olivos, por ejemplo, no solo es un gesto simbólico, sino también un acto de memoria colectiva y un recordatorio del vínculo con la tierra. Las performances y la lectura de manifiestos buscan movilizar a los jóvenes, promoviendo una reflexión crítica sobre la necesidad de un compromiso activo con los derechos humanos y la paz.
El 30 de enero, las voces de estudiantes y docentes de Canarias resonarán con fuerza, alzándose contra el silencio que perpetúa la injusticia. En un mundo donde la paz sigue siendo una aspiración frágil, las aulas canarias se convertirán en un espacio de resistencia, conciencia y esperanza. La lección será clara: la paz no es una tregua momentánea, sino una lucha sostenida por la dignidad y la justicia.


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