Sobre cómo se expulsa al canario del mercado laboral en su propia tierra.

LA BAJA DEL SECRETO 09 de mayo de 2022 Por Eloy Cuadra 
El activista social y colaborador de este medio, Eloy Cuadra, analiza y describe sobre cómo se expulsa al canario del mercado laboral en su propia tierra. Alguien tendría que explicar el porqué y en estas líneas se avanzan respuestas de quien está al día de lo que está ocurriendo en muchos barrios de Tenerife.
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Habituados últimamente a hablar sobre vivienda, hoy vamos con otro asunto relacionado, el peculiar mercado laboral que tenemos en Canarias, otra de las patas que sustentan la pobreza cronificada de esta tierra. Y la tesis que sostengo es clara: el mercado laboral canario expulsa al residente nacido en Canarias de su propio mercado laboral, como consecuencia de dejar al mercado libre entregado a sus apetitos de apropiación y beneficio y no establecer medidas correctoras y fiscalizadoras. Para entender la veracidad de esta afirmación solo tenemos que fijarnos en nuestro principal sector productivo, el turismo, y hacernos algunas preguntas. La primera: ¿quiénes son los dueños del sector? Desgraciadamente, los dueños del sector turístico no son canarios en su mayoría. Empezando por AENA, los aeropuertos (los canarios están entre los que más ingresos generan de toda España), la empresa con mayoría de capital público que controla los aeropuertos y la importante cantidad de millones que ahí se quedan pertenece al Ministerio de Fomento, con algunos bancos y fondos buitre como accionistas privados. Mucho dinero generado en Canarias que no se queda como ven en Canarias, empezamos bien. Y si nos fijamos en touroperadores y empresarios del sector el panorama no cambia en absoluto, mayoritariamente extranjeros o peninsulares, que responden por tanto a intereses que no son canarios, y que entre otras cosas pagan muchos de sus impuestos en las comunidades en las que tienen su sede fiscal, que no es Canarias.

Con esta introducción pertinente se entiende mucho mejor por qué es habitual que los empresarios del sector hotelero y de servicios, buscando el máximo beneficio a cualquier precio, contraten  para los trabajos sin cualificar a la mano de obra más barata que puedan traer, a personas capaces de aceptar sueldos muy bajos y condiciones muy malas, y para ello no tienen el más mínimo reparo en contratar masivamente a sudamericanos, marroquíes, filipinos, senegaleses o rumanos, entre otros, dejando fuera del mercado a muchos canarios con formación en el sector que podrían trabajar perfectamente en ese ámbito. Esta misma lógica perversa funciona también por desgracia en el sector agrícola, aunque con otros condicionantes diferentes, pero igualmente el canario se queda en buen número fuera de este mercado.


Y si esto ocurre para la mano de obra con poca o ninguna cualificación, algo parecido sucede con el personal laboral de media y alta cualificación. El sector turístico por ejemplo, al tratarse de empresas mayoritariamente peninsulares o extranjeras, prefieren traer para sus puestos de media y alta responsabilidad a personal nacido o formado en los lugares de dónde es originaria la empresa, unas veces porque el canario no tiene la formación suficiente y otras muchas simplemente por comodidad o por afinidad.


También ocurre esto en el campo de las nuevas tecnologías, y en parte también en el territorio de los pequeños autónomos y comerciantes, a menudo copado por italianos y emprendedores de muy diversas procedencias y nacionalidades. Y si nos vamos al ámbito del funcionariado en Canarias la colonización foránea también se da, pero con otra lógica, la que permite a peninsulares opositar a puestos de funcionario en Canarias, y en esta libre concurrencia, con mejores condiciones de partida habituales, el peninsular lo tiene más fácil para acceder a ese puesto de trabajo en el funcionariado canario. Lo de las peores condiciones de partida es una evidencia que se entiende cuando vemos que   en Canarias hay mucha más pobreza estructural que en ningún otro sitio y tenemos además el peor nivel educativo  de toda España, por lo que en buena lógica el canario medio lo tendrá notablemente más difícil para formarse y prepararse para cualquier puesto medianamente cualificado. 


Así las cosas, con nuestra clase política cobarde y acomodada viviendo del cuento y mirando para otro lado permanentemente, tenemos otra vez una tormenta perfecta que provoca que muchos canarios no encuentren solución digna ni proyecto laboral en el que emplearse. Y lo peor es que mientras todo esto ocurre, sin que ningún político se atreva a plantear las soluciones protectoras, fiscalizadoras y equilibradoras que hacen falta, el mercado libre con su apetito insaciable y las continuas oportunidades de negocio que propician las Islas continúan aumentando el volumen de las empresas y la demanda de mano de obra por un lado y por el otro, y sigue aumentando la llegada de personas de fuera de Canarias para afincarse en las islas de manera permanente, lo que genera más y más superpoblación, con más carga para el ecosistema, más consumo de recursos, más demanda de vivienda que por cierto no hay, por no hablar de la aculturación permanente y el arrinconamiento progresivo al que se somete al nacido en Canarias. 


Y bueno, esto es todo lo que tenía que decir por hoy, dicho sin ningún atisbo de xenofobia o nacionalismo reaccionario, pues si por algo me he caracterizado en tantos años de lucha ha sido por el humanismo y el universalismo, y por ayudar a todo aquel que lo necesitara sin distinción de origen o nacionalidad. Pero tampoco me hagan mucho caso, pronto llega el carnaval de verano, las ferias de los pueblos, las romerías y los tenderetes, cogorza permanente y todos contentos.

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