
Liberación Canaria irrumpe como proyecto de país: Fondo Soberano y control demográfico para frenar el colapso del archipiélago
La organización celebra su I Tagoror Nacional aprobando con amplio respaldo una propuesta política que sitúa la soberanía económica y la regulación de toda la inmigración que llega a Canarias en el centro del debate canario. La nueva dirección, encabezada por Jesús Rodríguez Santana, defiende que sin control sobre la riqueza, el territorio y la población no hay futuro posible para Canarias. Canarias empieza a formular preguntas incómodas. Y, por primera vez en mucho tiempo, lo hace desde un marco político que no se conforma con gestionar la escasez ni maquillar el deterioro.




En Canarias hay el modelo económico que hay y no otro, porque lo que le ha interesado e interesa al Estado español, es que mucha gente dependa de sus limosnas y sus sobras. Otro modelo crearía todo un tejido económico y social no dependiente de las subvenciones, las ayuditas, los planes de subempleo público, los clientelismos cronificados, una función pública viciada, etc. El ¿de qué vamos a vivir? es la más viva muestra del fracaso del régimen colonial porque, si tan bueno fuera el modelo imperante, no necesaríamos pabellón ni bandera de conveniencia alguna, sino su propia dinàmica en la economía mundial. El Régimen colonial es el que necesita mil parches para presentarlo como viable. El REF, la ZEC, el REA, el IGIC, la RIC, los Fondos Europeos, los partidas de los PGE, las pensiones, los subsidios de desempleo, las ayudas básicas y tantas otras tantas decenas de "cortafuegos" son los que evitan la caida del Régimen. En eso y no en un espíritu patriótico irreductible consiste la tan cacareada españolidad. España y la UE saben que mantener la finca estabilizada pasa por garantizar que las élites empresariales tengan "lo suyo" garantizado, por eso son burguesías dependientes y no canaristas, con ansias de algo mejor. Les es más fácil poner la mano, "cobrar su miguita", llorarle a Madrid, practicar un canibalismo interinsular al que se le echa de comer una parte muy pequeña del gran pastel del turismo, la construcción y la corrupción. 






