ASI SE MANTIENE EL RÉGIMEN COLONIAL

CANARIAS 22 de junio de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
La españolidad de Canarias es una cuestión de garbanzos. Si en algún momento los bolsillos de las élites y las barrigas de algunas clases medias no tuvieran "lo suyo" o las expectativas con otro status político fueran mejores, la españolidad caería estrepitosamente. Aquí la pulsera patriótica no va de corazón sino de estómago. Todo depende de una inmensa red de reparto de "las sobras del gran pastel". Aquí se lo contamos.
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FB_IMG_1626953712964En Canarias hay el modelo económico que hay y no otro, porque lo que le ha interesado e interesa al Estado español, es que mucha gente dependa de sus limosnas y sus sobras. Otro modelo crearía todo un tejido económico y social no dependiente de las subvenciones, las ayuditas, los planes de subempleo público, los clientelismos cronificados, una función pública viciada, etc. El ¿de qué vamos a vivir? es la más viva muestra del fracaso del régimen colonial porque, si tan bueno fuera el modelo imperante, no necesaríamos pabellón ni bandera de conveniencia alguna, sino su propia dinàmica en la economía mundial. El Régimen colonial es el que necesita mil parches para presentarlo como viable. El REF, la ZEC, el REA, el IGIC, la RIC, los Fondos Europeos, los partidas de los PGE, las pensiones, los subsidios de desempleo, las ayudas básicas y tantas otras tantas decenas de "cortafuegos" son los que evitan la caida del Régimen. En eso y no en un espíritu patriótico irreductible consiste la tan cacareada españolidad. España y la UE saben que mantener la finca estabilizada pasa por garantizar que las élites empresariales tengan "lo suyo" garantizado, por eso son burguesías dependientes y no canaristas, con ansias de algo mejor. Les es más fácil poner la mano, "cobrar su miguita", llorarle a Madrid, practicar un canibalismo interinsular al que se le echa de comer una parte muy pequeña del gran pastel del turismo, la construcción y la corrupción. 

El otro gran bunker construido por el Régimen colonial son las instituciones subalternas y su inmenso caudal de funcionarios, interinos, eventuales, profesionales merciarizados y subcontratas enquistadas: una red clientelar tan inmensa que, incluso islas enteras, dependen de sus cabildos y ayuntamientos para seguir existiendo. 

Todo ese inmenso dinero circulante, en verdad una proporción ridicula si se la compara con lo que vuelve a las arcas del Estado depredador, sus empresas y las multinacionales, mantiene a un 30% de la población con un cierto poder adquisitivo con el que llegar a fin de mes y poco más. 

Otro 50% de la población está pendiente de la economía sumergida, de la ayuda exigua, de la pensión de un abuelo, de una paga por hijo, de un comedor escolar, etc. Viven  del Estado que asi mismo se bautiza como del Biesnestar pero que es del Malestar crónico, perpétuo, precario, subdesarrollado. 

En el Régimen colonial 2 de cada 10 viven muy bien de trozos del pastel, 3 de cada 10 viven con las sobras de la tarta y 5 de cada 10 malviven sin esperanza real de progresar sin recurrir a la "mendicidad pública". 

Sin duda hay un eslabón clave para que este Régimen mantenga el tipo. Un "espejito espejito" que repite lo bien que nos va con España y la UE, que se encarga de hacer propaganda del "paraíso" en que vivimos, del escaparate que muestra la Canarias que les conviene y oculta la que sufre. Ese eslabón son los medios de comunicación, todos convertidos en empresas que viven de la publicidad institucional, de los millones de euros públicos con los que se maquilla la realidad colonial. Quien paga manda. Si es un político de gobierno todo es rosa, si es de la oposición todo es negro y si el dinero es de la élite se asesina la imagen del rebelde o se encumbra al que es un muñeco roto en sus sucias manos. 

Todo atado y bien atado, como el franquismo que aún gobierna España. Todo atado y bien atado, porque el Régimen colonial tiene partidos a su izquierda y derecha, los tiene hasta disfrazados de canarios. Todo el mundo untado con dinero, barrigas llenas, bolsillos con agujeros. 

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La españolidad es un cuento, como el de Alicia en el Pais de las maravillas, como Hansel y Grettel, como Pinocho, pero sobre todo como esa Cenicienta pobre que sufre para que su madrastra y hermanastras viven bien. 

Por eso hemos de insistir que al Régimen sólo se le combate cuestionando su modelo, torpedeando sus estructuras, denunciando sus corruptelas, levantando las alfombras que no dejan ver su basura. Hay que quitarle credibilidad a su modelo, mostrar su engaño, aflorar todas sus contradicciones, movilizar las conciencias para acabar con su anonimato y connivencias. Poner palos en sua ruedas sí, pero también demostrar que es posible subirse al tren de un modelo alternativo, creíble, autocentrado, al servicio del bienestar de las mayorías, de ese 50% que hoy está condenado y desplazado por el régimen colonial. 

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