
Eloy Cuadra: “Hay una Canarias que se rebela, aunque el poder no quiera verla”
Entrevista a Eloy Cuadra, autor de La rebelión necesaria (Crónicas desde un archipiélago saqueado)


Cuando Donald Trump regresó al poder el 20 de enero de 2025, no sólo firmó órdenes ejecutivas: abrió una maquinaria de persecución que recuerda —y no es exageración— los primeros días de los regímenes autoritarios del siglo XX. No llevaba uniforme pardo, pero su aparato estatal avanzó con la misma lógica de miedo, control y exclusión. La policía secreta del Tercer Reich —la Geheime Staatspolizei (Gestapo)— era el brazo ejecutor del terror de un Estado racializado; el ICE, bajo Trump, se ha convertido en su eco democrático-moderno.
Operaciones de masa y cuotas de arrestos
En los primeros 50 días del nuevo mandato de Trump, ICE realizó más de 32.800 arrestos de inmigrantes en el país, ya “más que todo el último año” de la anterior administración. En mayo se filtró un documento interno según el cual ICE debía ejecutar un objetivo de 1.800 detenciones diarias en todo EE.UU.
Estas cifras son propias de una lógica de captura masiva, no de aplicación selectiva de la ley. Son más una señal de política estatal que de justicia individual. La Gestapo, en su momento, no se detenía a “caso por caso”: actuaba conforme a la meta de purga. ICE bajo Trump obra igual.
Detenciones y violaciones del debido proceso
El nuevo mandato amplió el acceso a bases de datos y vigilancia interior de la población migrante —y no migrante— para facilitar detenciones más rápidas. Según un análisis reciente, ICE ha “expandido sus capacidades de vigilancia interna y arresto”.
En Los Ángeles, por ejemplo, los operativos fueron descritos como “militarizados”: agentes encapuchados, vehículos tácticos, drones, sin órdenes judiciales visibles, detenciones en masa de personas cuya inmigración era irregular o simplemente sospechosa.
La Gestapo siempre actuó al margen de la ley formal; ICE se mueve cada vez más en ese territorio gris.
Criminalización generalizada y construcción del “enemigo interno”
Trump firmó la orden ejecutiva titulada “Executive Order 14159 — Protecting the American People Against Invasion” — que revoca protección para ciertas zonas (escuelas, hospitales, iglesias) frente a acciones de inmigración y establece una política de “ejecución total” de las leyes migratorias.
El discurso oficial habla de “invasión”, “amenaza a la seguridad nacional”, “criminales ilegales” —exactamente el vocabulario que la Gestapo empleó cuando designaba “enemigos del pueblo”.
Ampliación masiva del aparato de detención
Uno de los rasgos más perturbadores: la capacidad de detención de ICE se ha disparado. En octubre de 2025 ya se registraron 61.000 personas detenidas, cifra récord para ICE, que comenzaba el mandato con 39.000 en enero.
También, los vuelos de deportación (“removal flights”) entre enero y septiembre aumentaron en un 62% respecto al año anterior.
La Gestapo contaba con cárceles secretas y campos; ICE no los llama iguales, pero la lógica es la misma: detención, traslado, deportación.
Colaboración local y vigilancia de civiles
La expansión de los programas 287(g) —mediante los cuales fuerzas estatales y locales actúan en cooperación con ICE— cubre 40 + estados con cientos de agencias asociadas.
Este tipo de redes de vigilancia y delación ciudadana —grandes denunciantes, colaboración policial local— recuerdan peligrosamente los mecanismos de la Gestapo, que dependía de denuncias, informantes y delatores.
La lógica del terror institucionalizado
La Gestapo no aspiraba solo al arresto: buscaba provocar miedo y obediencia. ICE bajo Trump no solo detiene, también envía un mensaje que paraliza. Por ejemplo, se suspendieron las protecciones para “zonas sensibles” como iglesias o hospitales — lo que expone a familias a sufrir redadas donde antes se consideraban barreras mínimas.
El efecto es claro: comunidades enteras viven bajo la vigilancia, la amenaza, la posibilidad de que un redada irrumpa en su día a día.
Diferencias formales, pero idéntica mecánica de exclusión
Por supuesto, existen diferencias fundamentales. EE.UU. sigue siendo un Estado democrático con prensa libre, tribunales, elecciones; la Gestapo operaba sin ningún contrapeso real. Pero la cuestión no es formal: es moral e histórica. Cuando un gobierno organiza una maquinaria sistemática de detención de personas por su nacionalidad o estatus migratorio, cuando asigna metas numéricas para ello, cuando despliega fuerzas policiales-militares para perseguir “enemigos internos”, estamos ante ecos alarmantes de autoritarismo.
Conclusión
Bajo Trump, ICE ha dejado de ser simplemente una agencia de aplicación migratoria para convertirse en algo más: un aparato de control masivo, dirigido contra comunidades vulnerables, con objetivos expansivos, prisiones crecientes y normalización del miedo.
La Gestapo de Hitler operaba con eficiencia brutal. La Gestapo de Trump opera con orden institucional, con abogados, con presupuestos, pero no menos brutal. Y lo más peligroso: lo hace a plena luz del día, con la indiferencia de la mayoría que prefiere mirar para otro lado.
La historia enseña que los regímenes totalitarios comienzan con leyes, discursos de seguridad, vigilancia, colaboración civil, y después la barbarie es apenas consecuencia. Lo que estamos viendo hoy con ICE no es una excepción: es un aviso.

Entrevista a Eloy Cuadra, autor de La rebelión necesaria (Crónicas desde un archipiélago saqueado)

“Lo que parece una avalancha de opiniones espontáneas, en realidad, es una coreografía.” El relato de Luis ya dejó claro que no se trata de una masa descontrolada de usuarios indignados.Detrás hay una estructura organizada, pequeña pero disciplinada, que trabaja con horarios, consignas y jerarquías claras. En esta entrega explicamos cómo funciona esa maquinaria digital que convierte mensajes de odio en tendencia y fabrica estados de opinión artificiales.


El partido ultra de Milei obtuvo ayer un 39% de votos en las legislativas argentinas, diez puntos más que la izquierdista Fuerza Patria. El ultra capitalista, ungido en dinero y apoyos por todo el espectro facha interno y externo, se afianza a pesar de estar arrasando con todo el Estado del Bienestar argentino. En apenas meses, los 11 puntos de ventaja que la izquierda alcanzó en Buenos Aires (el 40% de los electores del país), se diluyeron. Hasta la misma ex presidenta Cristina Fernández Kisner, advirtió que los candidatos elegidos para darle la contra al neofascismo argentino no eran los mejores. Pero, siendo esto importante, lo revelador es que hasta el más salvaje ultracapitalismo es capaz de masacrar todos los derechos, que siempre habrá gente que les vote. Pobre Argentina si, torpe Argentina si, pero es más que evidente que casi 10% de la abstención de más registrada eran de izquierdas y han preferido no ir a votar que "botar" a Milei. Cuando el problema de "los zurdos" pasa a ser que no atraen ni a los suyos, ni a los neutros ni a los equidistantes, los fascistas tienen todo ganado, porque ellos van a votar, incluso, a un Pato Donald como Miley.





La Raíz se hace eco y congratula del contenido del comunicado hecho público por Intersindical Canaria y la Federación Sindical Canaria y publica íntegramente el mismo .

¡Hay que unirse para parar a la ultraderecha!, dice la izquierda. Como si este fuera el único problema que amenaza nuestra sociedad. Que el fascismo conquiste más parcelas de poder es un drama, cierto,¿pero no lo es que la izquierda sólo pueda y quiera ofrecerse como escudero del PSOE?. Son muchísimas las veces en que el "malmenorismo" se nos ha querido inocular en vena y ha sido para "más de lo mismo". ¿O es que ir con el partido del cacique de Adeje y Presidente del PSOE, representa una aberración asumible por más tiempo?.¿De verdad no se puede y debe aspirarse a una alternativa real y mejor?. ¿De verdad esta es la izquierda que se nos presenta como transformadora?.

El partido nacionalista de izquierdas reclama frenar macroproyectos, limitar la presión demográfica y virar hacia una economía del “buen vivir” basada en la soberanía energética y agroalimentaria.

Según distintas fuentes,más de 50 pesqueros españoles navegan “a oscuras” frente a Canarias. Petroleros y buques militares también borran su rastro. La ONG internacional Oceana ya ha denunciado a 50 barcos de pesca españoles por apagar intencionadamente sus sistemas de geolocalización durante 132.420 horas en 2024, con apagones concentrados frente a África occidental, en rutas que pasan junto a Canarias.

Una reflexión sobre las razones de la perdida de votos y apoyos por la izquierda en Canarias.