EN MEMORIA DE SECUNDINO DELGADO

LA BAJA DEL SECRETO 04 de mayo de 2022 Por Francisco Javier González
El que fue Secretario General del Frepic Awañak, reflexiona en voz alta en estas líneas, sobre los momentos en los que se consiguió rescatar para nuestra memoria histórica las primeras noticias sobre la vida del prócer canario.
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Desde hace bastantes años que recordamos el aniversario de la muerte física de SECUNDINO. En aquellos momentos ignorábamos la fecha de su nacimiento y teníamos que remitirnos a la luctuosa de su partida hacia un campo de verdes estrellas para honrar su memoria. De un trabajo personal del que solo he sacado alguna parte a la luz copio aquella en la que relato cómo llegó a nosotros la figura de SECUNDINO.

La seguridad del final del franquismo rompió los candados de muchas mentes y de muchas lenguas. Todos queríamos saber más y aprendimos actuando, iniciando una nueva etapa en la recuperación y construcción de la Nación Canaria que deseábamos y deseamos. Catalizadores importantes de la acción fueron “La Voz de Canarias Libre” por las ondas argelinas, el trabajo terco, cotidiano y arriesgado de los miembros de “Solidaridad Canaria”, de las organizaciones de trabajadores como la CCT y el SOC, y de los militantes de partidos y organizaciones que creían en y luchaban por nuestra liberación nacional, pero –y de nuevo traigo a colación el pensamiento de Amílcar Cabral- creo que el factor que más contribuyó a sacudir la modorra de siglos fue la lucha cultural , las charlas pueblo a pueblo, los “Cuadernos de Nombres Guanches” y los otros editados por Solidaridad Canaria que difundían nuestra nueva visión histórica desde la óptica del colonizado y no la del colonizador. Secundino entonces, del que conocíamos muy poco, se convirtió en bandera de combate. 

Todas las charlas terminaban con el verbo encendido de Hupalupa, viviendo más que recitando el poema delgadiano “Mi Patria” que nos sacudía con la pregunta “¿Qué quiere España de mí/  yo olvidar donde nací/ por la madrasta arbitraria?” avivando en los oyentes “la saña que sintió en su pecho el guanche”. Uno de los retratos de Secundino, aportado por su sobrino-nieto Raúl Delgado y reproducido a plumilla, se convirtió  en el inseparable compañero de los poster del Che en las paredes juveniles. Como no podía ser de otra forma empezó a “aparecer” el resto de la obra delgadiana. Se encontraron ejemplares de su “Vacagüaré-Vía Crucis” que daba luz humana a lo que hasta el momento era solo un mito, y se encontraron en la Biblioteca Municipal de Santa Cruz –que cumple estos días su 125 aniversario- colecciones de “El Obrero” y, con el esfuerzo de unos pocos, se fue rompiendo el velo con que la historiografía colonial oficial y la criolla, domesticada y servil, cubrían la figura de Secundino.

Desde 1978 la Asociación Pro Independencia de Canarias APIC venezolana, heredera del MAC y el posterior MIC, ilustra la portada de su publicación “Siete Estrellas Verdes” con la imagen y frases de Secundino. Ese año, en Caracas, el herreño Enrique Gutiérrez, otro gran luchador casi ignoto, esculpe su busto poco antes de que en Tenerife, por encargo de la CCT, Fernando García Ramos lo plasme en un bajorrelieve que se coloca en el local da la Rambla santacrucera a la espera de mejor destino y en mayo de ese año Julio Hernández lee su tesis doctoral en La Laguna sobre la emigración canaria a la América del XIX -que más tarde le publicaría el Cabildo grancanario-en que sentaba la tesis de que la participación isleña en las luchas independentistas cubanas fueron, a su vez, la matriz del independentismo canario en América. Julio ya había traído a Tenerife, subrepticiamente, fotocopias de “El Guanche” de la hemeroteca del Museo Canario que le suministró de los “fondos reservados” su bibliotecario José León. En mayo de 1980 Manolo Suárez publica la primera biografía de Secundino, que subtitula como “Padre de la Nacionalidad Canaria”, con la pionera Editorial Benchomo de Cándido Hernández, edición que el gobierno español secuestró en la Litografía Maype de Aguere y en las librerías que pudo, faena que remató con la detención del pintor autor de la portada, Paco Domínguez, aunque no se pudo incautar de la pintura, en pequeño cuadro que colgaba de una pared de la finca “La Pasada” por haber sido un encargo de Hermógenes Afonso/Hupalupa.

 En el 81, y también con la Editorial Benchomo, Oswaldo Brito y Julio Hernández publican, con comentarios previos, la edición facsímil de “Vacagüaré-Vía Crucis” y la misma editorial reedita “El Guanche” de Caracas como hará al año siguiente, también en facsímil, con los ejemplares conocidos de la 2ª época de “El Guanche” de La Habana. Ese año de 1982 se coloca, el 4 de mayo, en el viejo cementerio de San Rafael y San Roque de Santa Cruz donde se sepultó a Secundino el bajorrelieve de la CCT que celebra, por primera vez, un acto necrológico, acto que desde entonces y con diferentes oferentes se celebra anualmente. La plancha de mármol con el bajorrelieve se colocó en un muro del lateral derecho por no haberse podido localizar la sepultura que no constaba en los registros incompletos del viejo cementerio. El 5 de mayo de 1984, en el Teatro Leal de La Laguna, el Centro “Amílcar Cabral” organiza el primer acto público multitudinario, con lleno absoluto del teatro con varias intervenciones, entre las que recuerdo la de Paco Tarajano, Tomás Chávez, Paco Viña y yo mismo, y que cierra Taburiente –venidos gratuita y expresamente de La Palma para ello- con su “Ach Guañac”. A partir de aquí, Secundino, al que los Sabandeños llevan a su discografía, es ya un personaje popular. Manolo Suárez recopila “El mejor de los mundos y otros relatos” y publica una segunda biografía en que el subtítulo cambia a “Padre del Nacionalismo Canario”, mientras que José Manuel Vilar, en medio de amenazas de bombas y desalojos policiales, estrena en un abarrotado Teatro Leal su “Proceso a Secundino”, que años más tarde llevará a la letra impresa en una edición de “Baile del Sol” que tuve el honor de prologar.

Era tan poco lo que sabíamos de Secundino en realidad cuando lo colocamos en el lugar que reservábamos para los antiguos héroes anticoloniales, junto a Doramas, Bentejuí, Hupalupa, Hautakuperche, Tanausú, Benchomo o Tinguaro, que los actos en su honor que anualmente celebrábamos –en el Ateneo de La Laguna el Centro “Amílcar Cabral y en el cementerio de San Rafael y San Roque el conjunto, siempre variable y pocas veces unidos, de partidos y organizaciones que se autodefinían como independentistas- se hacían el 4 de mayo, aniversario de su temprana y trágica defunción por ignorarse la de su nacimiento hasta finales de esos 80 cuando Manolo de Paz tiene acceso al Archivo Militar de Salamanca y, estudiando los documentos de la prisión de Secundino en la Cárcel Modelo de Madrid, descubre la fecha de su nacimiento, un 5 de octubre de 1867, lo que nos permitió a partir de ahí  conmemorar su natalicio. 

Así, en el 92 –mientras la españolera celebraba su desembarco en tierras americanas- celebramos su 125 aniversario con motivo del cual “Los Lunes de Diario de Las Palmas”, que llevaban entonces al alimón Víctor Ramírez y Rafael Franquelo, editó una separata que me encargaron de redactar.

No es delito autoplagiarse y eso es lo que hago hoy, un nuevo aniversario de la partida de Secundino hacia las estrellas verdes de la libertad de su tierra. Es parte de un trabajo que publiqué hace unos cuantos años y que reproduzco `para acompañar la foto, algo descolorida por el tiempo,  del 4 de mayo de 1991 cuando CNC y FREPIC AWAÑAK hicieron el homenaje conjunto.

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