¿Y SI CON MANIFESTACIONES YA NO BASTARA?

CANARIAS 24 de junio de 2022 Por Salvador Hernández
Hubo un tiempo en que una manifestación multitudinaria, podía marcar la diferencia entre una victoria o una derrota social o política. Había gobiernos o poderes que le cogían miedo a la mayoría social y frenaban sus proyectos o medidas y eso animaba para convocar otras movilizaciones. La llamada democracia formal, se ha convertido sin embargo en una coartada que se esgrime para despreciar cualquier manifestación de calle. La gente ya no cree que manifestarse sea útil para luchar contra " el sistema" o el "régimen". Urge articular respuestas tan o más contundentes. Urge que la desmovilización creada por la escasa participación, sea sustituida por acciones políticas que, como ayer, frenen la impunidad de "los de siempre".
colonialismo-español-hijosdecanarias.com

Anda casi toda América Latina ganando en las calles lo que durante décadas y centurias les negaron o arrebataron sus élites y sus gobiernos. Anda Chile cambiando la constitución de Pinochet, Colombia ganándole el poder a la oligarquía que le robaba y asesinaba. Anda Méjico hablándole cara a cara al Tio Sam aunque estén frontera con frontera y hasta Perú se volteó poniendo a un maestro e indígena al frente. Bolivia y Venezuela resistieron golpes de Estado, sanciones y campañas de la todo poderosa y mercenaria UE. Decidieron todos ganar primero las calles y después los gobiernos, tras décadas de fraudes con los votos o de sus "izquierditas travestidas".

En Canarias, tras 30 años de gobiernos títeres de CC y sus escuderos españoles de PP y Psoe, algunos creyeron que de aquel 15M teledirigido desde Madrid algo nuevo podría salir. A la vista está que, en Canarias, esa "izquierdita trans" sólo ha sido el recambio, la salida al campo del banquillo con que ya contaba el colonialismo (PSOE-NC-GODEMOS), para cuando su muñeco roto (CC) agotara su ciclo. 

A día de hoy, con la acción de calle encorsetada a manifestaciones de un día e instituciones ahogadas por el imperativo legal constitucional, la única respuesta que podría volver a movilizar conciencias y frenar los planes de las multinacionales y los "parapolíticos" tradicionales, es LA LEGÍTIMA DEFENSA, la articulación de un gran pacto histórico entre los que son VERDADERA DISIDENCIA POLÍTICA Y DEMOCRÁTICA al atropello de todos los derechos humanos en Canarias. 

Semanario-Raiz-noticias-canariasNo es razonable seguir jugando a esta democracia que no es; a una partida con la baraja que reparten desde Europa y España, que tiene las cartas marcadas. Así es imposible ganar, imposible cambiar, imposible que bienestar, progreso y defensa de Canarias sean una realidad. 

Somos más colonia hoy tras 40 años de Estatutos, que al finalizar el franquismo. Ayer las decisiones las tomaba un dictador en Madrid y hoy lo hace un burócrata en Bruselas o un ministrillo ocurrente. 

La calle no puede seguir siendo una respuesta puntual, ordenada, consentida, escasa, puntual y de baja intensidad. Sea cual sea la causa que hoy nos convoca, es más una ceremonia ritual de una hora de duración y hasta la próxima, que ningunea la prensa y registra el bedel de un edificio oficial, que una acción que haga preocupar u ocupar a la "autoridad". 

Y esto no debe ser tomado como un llamado a la desmovilización, como un bálsamo para la frustración. No, mil veces no, es esa la razón de estas líneas. Es todo lo contrario, las antípodas al no hacer. La respuesta debe ir hacia más contundencia y firmeza, mayor organización y resolución. mayor creatividad frente a la inercia que ya no sirve. El salto cualitativo que se propone no es hacia el pasado sino hacia el futuro, pero está claro que ya no vale la respuesta presente. Ninguna manifestación de las que se han hecho en Canarias en los últimos 30 años ha despeinado al colonialismo,  caciquismo, desarrollismo o dependentismo. A lo máximo, sólo retrasó unos meses los planes de los enemigos de nuestro pueblo y territorio. Ya ni eso porque aprendieron que nuestra debilidad es su impunidad, untado como está todo de corrupción. 

El poder no asesina en Canarias como en Latinoamérica, no porque consideren eso una desproporción, sino porque sólo le hacemos cosquillas, ni nos consideran piedra en su camino. No es verdad que nos permitan el derecho de expresión, reunión y opinión: lo consienten porque nos consideran nadies, sin capacidad real de desbodar el corral en que nosotros mismos hemos permitido que nos "enmarquen". 

Tomar la calle debe ser otra cosa. Sólo ganando una respuesta política respetable por su impacto, se podrá ganar el respeto que dejaron de tenernos.

Si ellos atentan contra nuestro pan a diario, va siendo hora de que ellos teman por el suyo. Si ellos nos faltan al respeto, la respuesta no puede ser la sumisión y resignación,la manifestación sin repercusión. Cantantes, titiriteros, mujeres madres, los jóvenes de Alsasua o los presos políticos catalanes y vascos no están en cárceles por ir a manifestaciones con permiso de un delegado del gobierno. 

Las manifestaciones no fueron concebidas como un derecho encorsetado y el seguimiento de leyes que son en verdad mordazas. Las manifestaciones se idearon para avanzar y empoderar a la sociedad o se extinguirán. 

Toca hacer autocrítica, balance, reflexión y marcar nuevas estrategias para ganar. 

Te puede interesar