
La nueva generación saharaui alza la voz: España y Marruecos, Dos Caras de una misma moneda colonialista

Desde la diáspora saharaui en España, la nueva generación de activistas está marcando un giro histórico en la lucha por la autodeterminación del pueblo saharaui. Ya no se trata únicamente de señalar a Marruecos como el ocupante directo de nuestra tierra; ahora también ponemos a España en el lugar que le corresponde: al mismo nivel de responsabilidad y adversidad política. España no es solo el antiguo colonizador, es el socio activo de Marruecos, el que nos traicionó y sigue traicionándonos con su silencio y su inacción.
La realidad es que Marruecos y España operan como un dúo perfectamente sincronizado. Uno reprime directamente al pueblo saharaui con violencia, encarcelamientos y tortura; el otro nos ha vendido y sigue vendiéndonos con una complicidad vergonzosa. España, lejos de ser un mediador o un actor neutral, continúa sosteniendo políticas que avalan la ocupación marroquí, mientras utiliza a nuestros líderes tradicionales para ganar tiempo y desviar nuestra lucha hacia callejones sin salida.
El fin de la era de los líderes complacientes y de la izquierda española como aliada
Los líderes históricos de nuestro movimiento confiaron demasiado tiempo en figuras como Carmelo Ramírez, que durante décadas ha prometido defender los derechos del pueblo saharaui desde Canarias. Pero la realidad es que su postura no es más que una fachada. Mientras con una mano entrega discursos grandilocuentes y posa como amigo de la causa saharaui, con la otra apoya sin titubeos al PSOE, un partido que ha sido pieza clave en la traición continua a nuestro pueblo.
Salem Mahmud Jalih, estudiante de Derecho en la Universidad de Granada, explica con claridad la frustración de esta nueva generación: "Muchos de nosotros estuvimos con familias canarias durante años, y todo este tiempo hemos visto cómo políticos como Carmelo Ramírez nos traían y devolvían a los campos de refugiados. Nos han tratado como actores de un parque temático para sus propios intereses particulares y partidistas. Nosotros queremos la independencia del Sáhara, y ellos sólo presumen de defenderla para mantener su puesto político. Estamos hartos de tanta ambigüedad."
Nayra Emhamed El-Ayachi, estudiante de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, añade una perspectiva contundente: "No queremos parecer malagradecidos, pero tampoco vamos a hipotecar más generaciones de saharauis porque la izquierda española y también quienes se llaman izquierda canaria, pero son españolistas en su propio territorio, nos sigan usando como marionetas."
Laila Ahmed Uld Tamek, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, enfatiza: "Cuando Carmelo Ramírez y otros políticos de la izquierda española visitan los campos de refugiados, sabemos que no vienen aliados: vienen como colonialistas españoles. Los canarios, vascos y catalanes saben exactamente a qué nos referimos. Llegan con su paternalismo, presumiendo de apoyo, pero en realidad perpetúan la relación colonial con nuestras comunidades."
Un nuevo discurso para una nueva generación
La juventud saharaui no tiene tiempo para juegos de malabaristas políticos. Entendemos que tanto España como Marruecos son actores de un mismo sistema colonialista que perpetúa nuestra opresión, aunque lo hagan con métodos distintos. Marruecos ocupa nuestras tierras con la fuerza bruta, mientras España lo hace con una pasividad calculada y una política de complicidad.
"Es hora de romper con estas dinámicas. Ya no nos representan ni Carmelo Ramírez ni otros políticos que solo usan nuestra causa para sacar rédito personal," señala Nayra Emhamed El-Ayachi. "Nuestra lucha no puede seguir siendo una bandera para discursos vacíos mientras en los territorios ocupados seguimos sufriendo la represión."
El mensaje de esta generación es contundente: se acabaron los malabares políticos y las promesas vacías. Desde los territorios ocupados hasta la diáspora, el pueblo saharaui no permitirá que ningún actor político, sea español o marroquí, utilice nuestra causa como moneda de cambio. La autodeterminación es nuestra meta, y no negociaremos con quienes traicionan nuestra lucha por sus propios intereses.


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