¿AGUAS DE SOBERANÍA CANARIA SIENDO COLONIA?: NO ES UN ESPEJISMO, ES UN BRINDIS AL SOL

CANARIAS 26 de octubre de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Un espejismo nos remite a esa imagen que, en la politica como en el desierto, surge en el yermo terreno de los vacíos de la realidad. Un espejismo es aquella ilusión óptica, o política, en que las cosas parecen ciertas cuando no lo son. Esa refracción de la realidad que hace ver lo que no es, ha dado lugar a la creación de falsas expectativas, cuando no directamente a mentiras, que persiguen enredarlo todo para que no supure el hedor que da la falta de acciones políticas cabales. Ningún archipiélago que no sea Estado, puede reivindicar lo que es propio de un Estado archipielágico. Si ambas cosas fueran lo mismo, no existiría tal distinción. Al igual que un círculo no puede ser un cuadrado a voluntad, que Canarias siendo colonia pretenda tener la misma soberanía sobre sus aguas que Cuba, Singapur, GRan Bretaña o Filipinas, que son Estados insulares o Archipielágicos, es la misma ficción que el oasis en el desierto como respuesta a un golpe de calor; un espejismo.
fata-morgana

El portavoz del Gobierno autonómico de Canarias ha sufrido esta misma tarde un golpe de calor. Ha defendido que "las islas sean reconocidas como estado archipiélagico para delimitar sus aguas". El consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, Julio Pérez, se agarra a una supuesta disposición del derecho internacional marítimo de 1978, que manifiesta no ha sido derogada, aunque pierde absolutamente de vista que tiene un rango menor frente a principios de base superior. Unos principios que diferencian precisamente lo que se entiende por archipiélago perteneciente a un Estado (colonia, RUP, Territorios de ultramar) de Estados Archipielágicos (Naciones reconocidas como Estado por las Naciones Unidas que son archipiélagos). El mismo consejero, habla de que "este resquicio" no es "un imposible" y en el colmo del despropósito, se refiere a un status, el de la llamada Plena Autonomía Interna, que su señoría y gran parte de la cámara desechó hace tan solo unos meses en un pleno a proposición del diputado de CC, Aday Quintero. 

Pero, ¿es el portavoz del gobierno "florero" el único que se deslizó por este espejismo político de reivindicar sin fundamento?. No. El portavoz de Unidas Podemos, ha querido rizar más aún el rizo. Manuel Marrero se ha mostrado partidario de que Canarias sea un archipiélago con derecho internacional de autonomía plena (¿?), para de ese modo, señala, “no entregar” el mar a otros estados, y ha reconocido que lo adecuado en las negociaciones es "tener prudencia pero también firmeza". Manuel Marrero ha destacado que el Reino de Marruecos sigue alimentando el “sueño” del gran Magreb, y aunque es partidario de mantener relaciones de buena vecindad y de cooperación, demanda no aceptar el chantaje. Esto es no entender ya nada de nada.

Y es que el derecho internacional del Mar no es un mercadillo, donde cada país puede sacar de su chistera el "más bueno, bonito y barato". La plena autonomía interna es una disposición adicional residual, que sólo se puede aplicar en el derecho internacional marítimo, cuando no existe conflicto con otro Estado por esas aguas y por tanto, la delimitación parece una cuestión de facto que sólo necesitaba la puntilla. Curioso, el diputado de Podemos sí saca pecho para que la RASD, hoy TNA, pueda convertirse en un Estado y acceder a la soberanía de esas aguas, pero un diputado canario lo que está reivindicando es que las aguas que nos circundan estén bajo soberanía española. ¿O es que cree que la PAI nos otorga el status jurídico político de un Estado ante alguien, incluida España?. La PAI no es un estatuto jurídico político, ni daría soberanía alguna a un gobierno autónomo sobre esas aguas. Eso es una burda mentira, una prueba más de la mediocridad y nivel de indocumentados que existe en nuestra clase política.

La única manera en la que Canarias podría tener soberanía sobre esas aguas y delimitar su correspondiente y legal ZEE, es siendo un Estado libre e independiente reconocido como tal por la comunidad internacional. ¿O es que cabe en alguna cabeza lógica que, tal como está el escenario internacional, algún país va a otorgar a España el saltarse a capricho la legislación internacional y otorgar derechos de soberanía a quien sólo es una colonia española?¿O es que alguien cree que por conseguir la PAI un gobierno canario va a ser más canario, soberano, dueño de sus riquezas marinas, de aguas que hoy otros quieren que sean limbo, internacionales o sueño húmedo de MArruecos?.

Salgamos del espejismo. Es falso que los canarios podamos tener derechos sobre las aguas que nos rodean si no somos un Estado archipielágico. Es un espejismo propio de fantoches e ilusionistas, hacer creer a los canarios que es posible siquiera tener una PAI sobre esas aguas cuando Marruecos y España las quieren para la explotación de sus multinacionales. Es falso que con una PAI pudiéramos decidir incluso sobre quienes podrían explotar esos recursos o si quisiéramos hacerlo como ocurrió con el petróleo?. 

Da vergüenza ajena que, representantes políticos a los que les pagamos ingentes cantidades de dinero público, estén en este nivel tan pobre de fundamentación, en esta aberrante ignorancia cuando de lo que estamos hablando son temas de una envergadura tal, que nos jugamos el futuro en ello. 

De quien tendríamos que tener plena autonomía interna es de estos cachanchanes de la política canaria. A quienes tendríamos que aplicarle algún tipo de derecho, hasta penal, es a unas autoridades que hacen evidente dejación de sus responsabilidades, para dedicarse, por el contrario, a crear estos escenarios donde la falta de rigor es espantosa.

SI Canarias quiene tener algo que decir y decidir sobre las aguas y los riquísimos recursos minerales que la circundan, el debate no puede seguir por estos derroteros. Debe ganar altura de miras, dimensión histórica y verdadera política con mayúsculas. MArruecos y España no pueden hacerse con la riqueza y el patrimonio que significan esas aguas, su delimitación y su soberanía. Sólo siendo TNA, como la RASD, evitaríamos esa rapiña de dos Estados que nos quieren colonia. Sólo siendo un sujeto político reconocido por NAciones Unidas y no una colonia disfrazada de autonomía por España, será posible dejar de ser la caricatura que somos hoy, un conjunto de islas atravesadas por pasillos de aguas internacionales.

 

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