NO BASTA CON RESISTIR: HAY QUE ALLANAR UN EMPODERAMIENTO CANARIO

EDITORIAL 30 de mayo de 2022 Por Semanario LA RAÍZ
Tras 40 años de Autonomía, nuestra identidad está tocada de muerte. Somos más dependientes, pero lo que es peor, emocionalmente estamos más debilitados para responder al embate globalizador. El falso autogobierno es neocolonialismo, pero ante él falta un proyecto de País que sume y multiplique apoyos. Sólo resistir no es opción.
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Hace apenas un año el "sociobarómetro canario", ese CIS que nuestros gobernantes "autonómicos"  pagan para que les de pistas de por donde van sus "intereses electorales", publicaba su último termómetro socioesradístico. Por aquello de que uno ha sido testigo de que una cosa es lo que dicen los "números" y otra las interpretaciones que de ellos puedan sacarse (ahora lo llaman cocina pero es sesgo de toda la vida), es manifiesta la tendencia de focalizar la atención en lo electoral y menos en otros indicadores, como si lo primero pudiera ser radiografía de un todo y lo que se "queda en el fondo" fuera menos. Me van a permitir que, con los mismos datos de ese último estudio demiscópico, focalice mi "laboratorio" que no cocina, en un par de variables que entiendo muy significativas y en su resultado hasta alentadores. Vayamos por pasos y con buena letra, para entender mejor lo que "nos esconden" en el pozo de este estudio. Empezar diciendo que el mismo toma como base no las 2.224.000 actualmente residentes sino un dato que merece mayor atención; los 1.994.000 que tienen más de 18 años y que por tanto son, en primera instancia, la verdadera base desde la que deben interpretarse sus datos después. Decimos en primera instancia, porque es más que necesario hacer otro corte para mejor aproximación del sentir y pensar de la población canaria. Según los datos recogidos en bruto por el estudio, de esos 1.994.000 residentes, un 10% no se siente canaria o se considera más española que canaria. Convendrán conmigo por tanto que estas casi 200 mil personas que, aún viviendo entre nosotros, no considera siquiera arraigo o pertenencia alguna al archipiélago, no debería contar tampoco entonces en la globalidad de nuestro análisis.

Admitiendo por tanto como canarios a aquellos que admiten su "arraigo emocional" con Canarias, los datos comienzan a dar un giro notable a la dimensión e interpretación global de este sociobarómetro. Para muestra este primer botón: según el estudio pero con estas bases de corrección, se deduce que casi 130 000 canarios se declaran independentistas, una cifra mayor de los que estadísticamente se consideran "sólo canario". Si a ese dato le añadimos que 558 000 se sienten más canarios que españoles,coincidirán conmigo en que "el sentimiento de pertenencia o canariedad" es muy potente en el país. Para quienes ya tengan la calculadora en la mano con el que rebatir esto desde ya les doy un par de "ayuditas". Sí, es cierto que, tomando como base los 1. 749.000  tomados como canarios de sentimiento, estos más de 645. 000 "canaristas" representan casi un 37% de la población. Como muestra del peso específico de este dato y única intención de dimensionar para mayor comprensión, decir que el partido que gobierna en Canarias sólo sumó 225 000 votos, casi 3 veces menos en números absolutos.
Llegados a este punto, para aquellos que anden afilando sus dardos hacia este constructo, aclarar dos cosas: no digo que esa inmenso número de canarios tengan una sentimiento o conciencia nacional cimentada pero sí representa un potencial que se acerca bastante a ello. No digo tampoco que se pueda entender como un todo monolítico, pero si que representa un porcentaje muy importante la población que está aguantando el tipo ante el potente embate globalizador que sufrimos desde varios frentes.

Quienes correspondan deberían tomar muy buena nota del dato más revelador. En un pueblo que parece ser mero observador de su acontecer sin aspaviento alguno. En una sociedad que parece anestesiada, sin rumbo, sin proyecto, sin demasiados anhelos y casi ninguna esperanza de grandes cambios, hay un muy significativo porcentaje de canarios que va más allá que toda su clase dirigente y manifiesta que el actual nivel de autogobierno es insuficiente.

El conjunto de estos datos, una mayor profundización y análisis sobre ellos, una "cocina" que evite los azúcares pero también las sales con que "lo oficial" ahoga un EMPODERAMIENTO canario, bien merecen una buena pensada. Es obvio que el independentismo no alcanza los niveles que muchos quisiéramos, pero también es obvio que el autonomismo constitucionalista no cuenta con la supremacía que se podría esperar gracias a la desigual cobertura que paga. Hay un gran bloque de población canaria con afinidades y simpatías que bien podrían encontrar acomodo en una propuesta de país y de marco de autogobierno muy superior al actual, limitado por la constitución española.


La actual clase dirigente de CC y NC no estaría por esa labor pero, ¿y liderazgos nuevos? ¿Y personas sin mancha, sin ambigüedades? ¿Y personas capaces, con solvencia y determinación?.

En Canarias existe un potencial granero de apoyos a una Canarias más empoderada y menos sumisa. Una Canarias que simpatiza con la idea de defensa de lo propio en su más amplio sentido de la expresión. Una Canarias que, tal vez hoy, responde a la hora del voto o no voto a comportamientos de izquierda, centro o "isleñismo" pero que no parecieran lejanos a un proyecto nuevo, aglutinador, de sensibilidades diversas pero claramente más ambicioso, firme y determinado en la necesidad de una Canarias más empoderada.

Sociológicamente hablando, hay una Canarias que se resiste aún a su laminación. Estadísticamente hablando los números están ahí para corroborarlo, pese a los "cocineros" que quisieran adelgazarnos. Igual que sabemos las "fuerzas" con que cuentan nuestros contrarios, deberíamos ser capaces de acumular fuerzas y tentar otros escenarios. En otras latitudes lo han hecho y hasta hace muy poco sería "impensable" ver alianzas, pactos, acuerdos con tal de pararle el paso a la derecha extrema o ultraderecha. Nosotros estamos ante la disyuntiva de hacer algo o no hacer nada. Lo segundo sería simple y llanamente DESAPARECER COMO PUEBLO.

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